lunes, 24 de febrero de 2014

AQUELLOS CÓDIGOS

La conserjería del Club era una romería y el único mozo trajinaba hacia todos los rincones; busqué, en una de sus pasadas, un gesto de fastidio mal disimulado entre la boca y las cejas, pero no, al tipo parecía no molestarlo el barullo y la confusión. Yo no era de la ciudad pero tenía buenos amigos en Casilda, y uno de ellos me llevó a matar minutos a la sede social del club Alumni.
            Nos sentamos en una mesa larga dispuesta para la charla y la televisión, así que sin darme cuenta, pronto estuve enfrascado en conversaciones ajenas en las que me limitaba a afirmar con la cabeza cuando el asunto lo requería, o sonreír beatífico si no quería discrepar. No es que me molestara la polémica, pero un recién llegado debe respetar ciertos códigos, y no me pareció que correspondiera clavar alguna opinión punzante antes de acabado el primer Gancia.
            Sobre la pared que daba al gimnasio se recostaban los armarios que exhibían trofeos de distintos tamaños, prueba de un pasado glorioso que todo Club posee, y Alumni no era la excepción. En la misma pared, del otro la de la puerta que la dividía en dos, colgaban las fotos de deportistas seguramente caros al sentimiento albirojo: caras sonrientes para el patín y la natación, gestos adustos y fieros en las formaciones de fútbol, sin importar si se trataba de la primera campeona en 1981 o la sexta división de un año que no advertí. En una de las formaciones retratadas reconocí al “Negro” y pregunté a mis casuales compañeros de mesa, mucho más por curiosidad que por cortesía, acerca de la suerte que la vida le había reservado.
            El primero en contestar fue un tipo de voz peculiar,  entre ronca y pastosa, que apuraba con entusiasmo una combinación de aperitivos que, imaginé, debía figurar como prohibida en algún catálogo de la Organización Mundial de la Salud.
– Ahí está, bien. Qué sé yo, ... como todos, peleándola con el almacén de los viejos, pero bien. Ese sí que la hizo bien.
            Yo acoté que pelearle a la vida era una cuestión que venía con el pasaporte argentino, junto con la imagen del escudo, y arranqué un par de sonrisas que ayudaron a que dos socios se arrimaran a la conversación.
-                     Se la rebusca. Siempre se la rebuscó bien- dijo uno de los nuevos, medio rubio y con una calvicie que venía ganado por goleada. –Tiene cierta facilidad para los negocios, así que siempre encuentra alguna oportunidad- agregó.
-                     ¡Especialmente con las minas!- dijo un tercero, mientras se tocaba los pelos de una barba tipo candadito, a lo Batistuta,  de la que parecía muy orgulloso.
Así me contaron, años más años menos, que El Negro había hecho su vida en la ciudad después de un paso por Rosario para probar qué era eso de la vida de estudiante, y luego siguieron una serie de anécdotas y hazañas juveniles ganadas con esfuerzo, donde el sexo opuesto aparecía con frecuencia. También se recordó al jugador. El Negro había sido defensor y siempre hubo grandes expectativas para cuando llegara a la primera del Club.
-                     Creo que conozco una historia del Negro en el fútbol – dije- Un día en que Alumni jugó con Huracán de Chabás, el cuadro de Cooper, ¿no?-  Las cabezas afirmaron en coro, pero yo ya sabía la respuesta, la pregunta era solo para ganar puntos con los muchachos y porque así son los códigos; no puede caer uno y saber todo, al menos no antes de terminado el primer Gancia, que ya se moría en los vasos de todos. Con la mirada dentro del vaso vacío, dejé caer el anzuelo.
-                     Contala, dale  contala – apuró el de la voz ronca y pastosa. Así que con poca audiencia y mucho murmullo de ambiente, empecé el relato. ¿Ya comenté que mi vieja era profesora de literatura? Bueno, lo es, de ella saqué el gusto por la lectura y de  mi viejo, el placer de contar historias. La pasión por el fútbol vino con mis amigos y los potreros del pueblo donde me crié.
Era un domingo primaveral – Inicié - y El Negro había tenido un sábado habitual, de esos que incluían asado y vino con los amigos, algunas horas en el bar del centro con su novia, la vuelta a casa de los padres de ella y un zaguán feroz, de esos que  te dejan con la ropa amontonada y en lugares tan inesperados que aún teniendo la remera puesta uno no la encuentra. Después de  la despedida obligada “porque mañana tengo que jugar”, El Negro se encaminó decidido a “Arquus”, la confitería de la ciudad, y se reencontró con los facinerosos de sus amigos para comentar las peripecias de la noche. Era obvio que estaba expuesto a ser visto por una doble vigilancia: los controles endebles del cuerpo técnico del Club y la aguda guardia montada por las amigas de su novia, cuya simpatía difícilmente podría haberse ganado, más aún cuando aquella noche se fue con una gringa que lo había esperado impaciente. Que se enterara su novia no le preocupaba, ya inventaría algo; pero con el Club era distinto. No le preocupaba su rendimiento deportivo, pero el técnico era amigo de la familia de toda la vida y hay códigos que mantener. Aunque no respetaba la veda sabatina, tampoco era cuestión de que se enterara todo el mundo. “Códigos de vestuario”, decía El Negro con seriedad y convencimiento.
Cuando cruzó la plaza de regreso a su casa, clareaba, por no decir que ya era día puesto y mientras el párroco consagraba las Hostias en la misa de las siete, El Negro caía demolido en su pieza.
En ese momento detuve el relato y el de barbita tomó uno de los vasos vacíos de la mesa y lo levantó agitándolo hacia la barra mientras con la otra mano trazaba un círculo en el aire que nos envolvía a todos. La mesa esta separada de la barra por una distancia no superior a dos pasos, y hubiera sido más fácil pedir otra vuelta de Gancia sin necesidad de elevar la voz; pero el gesto no sólo era un pedido, era también una señal de confianza con el conserje. Códigos de salón que todos respetamos.
La interrupción me sirvió para subir la expectativa, y continué:
Cuando la madre lo despertó, El Negro sintió un hormigueo en todo el cuerpo que no era buen presagio Ya en la mesa,  los tallarines le parecieron cordones de cuero y, durante todo el almuerzo sintió los dos ojos de El Negro grande,  su papá, clavados en el sentimiento de culpa que lo acosaba. No hablaron,  y cuando su hijo se despidió para a ir a la cancha, le revolvió el pelo y le dijo: “Hoy te voy a ver”.
¡Para qué! Eso lo descolocó definitivamente y cuando llegó a la cancha El Negro se fue derecho a ver a Batata. El técnico se aprestaba a dar la charla técnica y perseguía a sus dispersos jugadores con la experiencia de un arriero patagónico.
Entre su casa y “Plaza Simonetta”, que era la manzana donde se emplazaba la vieja cancha de Alumni, El Negro había elaborado un plan de emergencia. La relación con su padre no era un camino tapizado por pétalos de rosa, pero “el viejo es el viejo”, pensaba, y no podía permitir que lo viera hacer papelones dentro de la cancha. El Negro padre también había jugado al fútbol.
-                     Batata, tenemos que hablar-, la voz del negro era un gruñido apenas perceptible y los ojos grises de Batata lo miraron con curiosidad. – Mandame al banco que hoy no estoy para jugar- El pedido fue casi una súplica.
-                     Dejate de joder- replicó Batata, - No nos jugamos nada pero Huracán viene bien y de locales tenemos nuestras obligaciones. Vos sabés, además hoy ...
El Negro lo cortó en seco: “Viene mi viejo a la cancha y no quiero amargarle el domingo. Por favor te pido, mandame al banco que no estoy para el sol de hoy. Mirá qué sol; ¿podés creer? ¡ni que fuera diciembre!”
Batata lo rodeó con el brazo y le mostró el vestuario visitante  al tiempo que decía: “Ves al de la cabeza canosa, el de cabeza de ajo?” El negro afirmó con la cabeza. ¿Cómo se llama el Señor de las canas, que dicho sea de paso es amigo mío y conocido de tu viejo? En ese instante, el del pelo canoso se dio vuelta y reveló la identidad de un viejo alumnista que trabajaba en el fútbol grande, en Rosario.
-          El Coque- dijo El Negro, -¿Qué carajo hace acá?
-                     A vos no te viene a ver, quedate tranquilo- Batata masculló una sonrisa irónica. -Viene a ver al pibito de Chabás, el puntero ese que es más rápido que René Laván con las cartas.
-                     ¿Y?
-                     Que lo vas a marcar vos. No me podés fallar -  sentenció.
Mientras Jorge Bernardo Griffa hablaba con un chico muy joven con la camiseta de Chabás, El Negro sentía que se le aclaraba la piel, y cuando entró al vestuario a cambiarse, las medias blancas le combinaban con el gris del rostro. No era miedo, al menos yo lo llamo “síndrome de responsabilidad tardía”, algo muy argentino.
El calentamiento previo fue el normal, tranquilo; pero El Negro transpiraba mares por la frente y la espalda, y cuando se prepararon para salir al campo, el sudor era una mortaja fría que ya le cubría el cuerpo entero.
La hinchada de Alumni era una fiesta, y si bien el equipo transitaba una posición expectante en la tabla, ni lejos ni cerca de los punteros, los “alazanes” -así se los llamaba- desplegaron todo el folclore de su pintoresca localía. Cuando la fila india de jugadores se lanzó en estampida al círculo central, la lluvia de papelitos de la cabecera fue estremecedora. Mientras, el aire se llenaba con las estrofas gloriosas que rezaban “Será siempre El Pata Blanca, el campeón del oficial”.
En la otra cabecera, los de Huracán sonreían confiados, venían punteros junto con los dos de Arequito y, además, el pibito la estaba rompiendo, hasta el punto que se rumoreaba que esa mañana, cerca de las ocho, Jorge Griffa se había aparecido en la casa de la familia junto con un ayudante y, durante horas y horas, presentaron a todos de las ventajas de jugar en la Lepra rosarina. Incluso se decía que el loco callado que acompañaba a Griffa conocía las estadísticas del veloz puntero chavatense, como si fueran publicadas todas semanas en “El Gráfico”. Y más aun: se decía que Griffa “estaba” en la cancha.
Los jugadores evolucionaban sobre el campo en distintas direcciones en una especie de locura admitida, ya que cada uno realizaba una veloz  y corta carrera en cualquier dirección, como si una descarga eléctrica los alcanzara repentinamente. De reojo todos miraban al rival que andaba en cosas parecidas, y mientras algunos zapateaban con firmeza, como queriendo comprobar la solidez del suelo, otros se contorsionaban  en cabriolas que buscaban flexibilizar la masa muscular.
El Negro se dirigió silencioso hacia la punta derecha de la defensa local y mientras buscaba ubicarse, “relojeaba” el alambrado. El otro Negro, su viejo,  ya estaba prendido al tejido, y los ojos entornados de los dos se encontraron por un instante. El más joven parpadeó y buscó concentración inspeccionando el terreno que sería su valuarte; la evaluación le provocó un imperceptible respingo, cerca de la línea de cal la cancha estaba pelada;  recién a medio paso hacia el centro empezaban a aparecer unas matas que se iban incrementando hasta tejer un duro tapiz y, ¡atención!, a la altura del área chica un manchón de trébol verde y fresco ocupaba una buena franja perpendicular a la raya de fondo.
El árbitro, de riguroso negro -tal como se estilaba- se paró en el círculo central. Era un criollo de mediana estatura y con el pelo engominado, incluso podría pensarse que más que fijador se había dado una mano de alquitrán. Miró inquieto hacia la zona de vestuarios y, luego, al rubiecito del “Globo”. El pibito tenía que lucirse por necesidad y, en consecuencia, su arbitraje tenía un problema por obligación, ya que los locales venderían cara la función que le tocaba administrar. Se fijó en el “cuatro” local, un morocho pintón que lucía flaco para ser marcador central y un poco grandote para marcador de punta. Encima, en los resoplidos nerviosos que dejaba escapar, Juárez -así se llamaba el juez- advirtió que El Negro estaba lejos de una condición física óptima y pensó para sí mismo “No termina los noventa ni a palos”.
Maquinalmente comprobó que en cada bolsillo, una tarjeta amarilla y otra roja, estaban listas para ser desenfundadas. Luego se fijó en la nutrida parcialidad local y finalmente, su mirada se clavó en los dos policías que charlaban a la altura de los respectivos bancos de relevos. Los uniformes, ayer azules hoy celestes de tantas lavadas, no podían ocultar dos prominentes barrigas.
Con el rabillo del ojo vio que los líneas habían terminado con el rito de controlar la salud de las redes y ya se ubicaban en sus posiciones. Inspiró fuerte y clavó un pitazo que hizo girar las cabezas de casi todos los presentes.
Mientras la moneda revoloteaba en el aire como una mariposa cromada, El Negro empezó a estudiar al rubio que lo miraba desde la frontera de medio campo. Se notaba que era todavía un chico, que le faltaba crecer y desarrollarse. También se notaba en él una confianza tremenda, cimentada en la rapidez de su gambeta demoledora y en una zurda acostumbrada a trazar filigranas  elegantes.
Los chabatenses ganaron el sorteo y eligieron saque. El referí miró al capitán alazán y espetó: “¿Arco?” El rojiblanco miró hacia el arco que ya ocupaba  su guardameta; siempre empezaban jugando sobre esa cabecera de la plaza Simonetta.
Cada equipo ocupaba ya su campo; Alumni vestía pantalón rojo, camiseta ajustada al torso con anchas franjas rojas y blancas y por supuesto, medias blancas; todo blanco y finos vivos  rojos para la visita.
En la boletería se apiñaban los remolones que habían llegado tarde por quedarse dormidos, culpables en su mayoría de una noche prolongada, quienes, cuando un rugido multitudinario saltó los tapiales de la cancha, comprendieron que el partido había empezado.
Las primeras jugadas fueron ganadas por esa confusión que genera la excitación y el nerviosismo del comienzo y las imprecisiones eran seguidas por la muchedumbre con tempranos suspiros de desilusión cuando los intentos no prosperaban. El negro veía la cosa de lejos ya que el juego no había derivado hacia su sector. Mientras tanto, el pibe de Chabás parecía desconcentrado y seguía alternadamente lo que pasaba tanto en la cancha como el espectáculo de las tribunas. El negro se alegró; quizás el marco había impactado al chico, más aun con la presencia de quienes venían a sondearlo. Casi instintivamente desplegó el primero de los recursos que marca el manual del defensor avezado y buscó con su mirada la del otro a fin de clavarle sus pupilas, si era posible, hasta el mismísimo nervio óptico del rival. El propio Griffa, apenas llegado a España con la selección, se había despeinado a propósito para dar los primeros reportajes, ofreciendo una imagen rústica y descuidada para intimidar al ibérico que tenía que marcar.
El pibe tardó en darse cuenta de que El Negro lo fulminaba con los carozos y en su cara se dibujó un gesto de curiosidad que desconcertó a su marcador, que esperaba esperanzado en que bajara la mirada, para ganar así el primer round.
En eso estaba cuando sintió el grito de “El Poche” que lo alertaba, debido a que el diez visitante había tirado el primer pelotazo a su punta. Empezó a retroceder y a calcular rápidamente el destino, que parecía ser el banderín del corner, y concluyó en que el balón se iría afuera. Tranquilo, buscó al pibe para ver qué hacía pero no lo vio -al tiempo que sintió algo semejante a zumbido en su lado ciego- y, cuando giró, solo pudo registrar el número de la camiseta que volaba a buscar el pelotazo que había creído perdido. El pánico le pinchó las piernas y saltó a cerrar la posición, pero era tarde, la carrera del otro había sido tremenda y cuando la pelota alcanzó las postrimerías de la línea de fondo, el pibe se tiró al suelo con los pies para detenerla antes de que se fuera. El Negro se insultó con dureza, porque había tiempo para que el otro se levantara y, como mínimo, tirara un centro. En el área todos corrían alarmados, girando las cabezas, buscando a los delanteros rivales que se metían por todos lados. Cuando miró nuevamente hacia el banderín, el pibe se había enroscado contra el alambrado con pelota y todo. No había llegado y su cálculo resultó correcto, pero una cosa había quedado clara: la velocidad del mocoso era impresionante.
            -¡Dale che!, que ya empezó. El reproche del Poche fue inmediato. El Negro le devolvió una sonrisa mezclada con fastidio. Respiró hondo y se preparó como quien espera al dentista con la boca abierta y escuchando el ronroneo del torno zumbando en los oídos. Se venía el vendaval: sabía que ahora el juego visitante  se recargaría sobre “su posición”.
            Los pelotazos le llegaban como catapultazos desde cualquier sector del campo y el Negro debía frenar al rubio como fuera. Empezó por lo tradicional, aferrándose a la camiseta del once como si fuera un salvavidas y estuviera a punto de saltar por la borda del Titanic. Claro que no hay agarrón sin manotazos; y, pronto, antebrazos, manos y dedos se fundieron irreconocibles.
Desplegó gran parte de su arsenal convencional, antebrazo al pecho, caderazo, hombro ayudado con codo sobre el torso del pibe, y sobre los veinte minutos, ante un enganche arabesco, cuando ya se le iba, tal como mandan los manuales, El Negro decidió que era, obligadamente, el momento del primer patadón. Optó por cruzarlo por abajo y llevarse al mismo tiempo pelota y tobillo rival: lo ejecutó seguro, al mismo tiempo que sus cuadriceps fatigados caían sobre el resto de la pierna hábil del punterito. Fue una patada más psicológica y dolorosa que destructiva; no buscaba lesionar al rival, pero sí amedrentarlo. El árbitro corrió a los pitazos hacia el lugar del hecho.
            - La próxima te mato – El Negro dejó caer la frase y  se retiró a sus líneas sin mirar al colegiado que lo rezongaba con dureza. De fondo, la rechifla visitante era estruendosa. El pibe se levantó y clavó la mirada en la pelota; no parecía asustado ni tampoco enojado. El gesto de sus cejas revelaba concentración en la faena, como si estuviera acostumbrado a convivir con la rispidez de esa raza que se regocijaba en llamarse “marcadores de punta”.
El partido se reanudó y en los minutos siguientes el de Chabás desplegó un concierto de piques cortos y explosivos, de carreras largas de área a área, de amagues con y sin balón, de pases certeros e inteligentes, cortitos al pie del diez para que armara juego o largos para la entrada de sus delanteros que, a esa altura, ya se habían errado cuatro goles servidos por ese “demonio rubio”. Y, no conforme con jugar como los dioses, el chiquito gritaba, pedía la pelota y cantaba los pases como esos maestros del pool, que anuncian a cuál tronera irá a morir la bola que luego descansaría inexorablemente en el hueco predicho. Tras esa ráfaga de juventud y calidad, El Negro se arrastraba como una hoja ocre por las calles del otoño.
            Cerca de los cuarenta minutos, el fútbol quedó otra vez en poder del diminuto once y El Negro le salió como toro a la capa roja y, cuando el otro amagó a enganchar con la derecha hacia el vértice del área, pasó de largo como una mancha confusa color desconcierto. El verdadero enganche fue con la zurda, y después de dejar a El Negro en ridículo se metió como una daga, paralelo a la línea de fondo; cuando El Poche llegó desesperado a cerrar el primer palo esta vez sí enganchó de derecha, para tomar ángulo, y con un giro extraordinario clavó a la reina del juego bien arriba, con sello de inatajable, inflando la red y los pulmones visitantes, que dieron rienda suelta al festejo de la merecida ventaja.
El final de la etapa llegó piadoso para los golpeados locales que entraron en cansina procesión a un vestuario mudo. El negro se dejó caer en el banco largo y despintado, que alguna vez fue rojo y que en ese momento parecía barnizado de carencias. No quiso participar de los reproches y comentarios que poco a poco se fueron deslizando, tan cansado estaba que no sintió deseos ni de levantar el  bidón para tomar el agua bendita de los jugadores. Cuando el grupo volvía entre “dales y vamos”, Batata lo agarró del antebrazo y lo miró a los ojos e intentó preguntar:
-          Querés sal ..- pero el negro no lo dejó terminar. Se abrazaron y Batata supo que en ese momento no lo sacaba nadie, que El Negro terminaría la tarde como fuera. Una vez en las malas, a los contradictorios habitantes de esta tierra nos da un no sé qué heroico que no todos comprenden.
-                     Es ese sentimiento que lo llevó a Cruz a ponerse del lado de Martín Fierro – expliqué. La mesa me miró perpleja, y me di cuenta de que los ejemplos literarios no impactaban en la audiencia, así que rápidamente seguí el relato.
Los primeros minutos del complemento fueron tremendos: los casildenses cargaron sobre el arco visitante con la furia de un malón pampeano y los de Chabás esperaban confiados en la contra rápida y profunda que siempre era a través de la joven promesa de Griffa. A los quince minutos El Negro había cambiado el aire y repartido otra nueva dosis de agarrones y faltas con pronóstico de boleto fatal a la ducha tempranera. Ahora insultaba al otro abiertamente y con descaro cambiando todo tipo de maldiciones y tenebrosas promesas que, si bien no afectaban al juego del puntero, sí se notaba que lo habían fastidiado.
El minutero corría y el juego se había empecinado en el duelo titánico en el cual El Negro se debatía furioso. Utilizó todo; incluso atraer al habilidoso al sector de su punta donde esperaba el traicionero trébol, para tratar de neutralizar sus arranques explosivos. A cada finta respondía con las fibras deshilachadas de su vergüenza deportiva, ofreciendo generoso los calambres y contracturas que, desde varios minutos atrás, lo martirizaban sin piedad. Había cambiado el aire, pero no podía cambiar las piernas y pasado el promedio de la etapa, El Negro lo dejó venir nuevamente hacia la zona de trébol. Pero ésta vez quien resbaló fue él y, caído en su propia celada, alcanzó a ver cómo con tiro combado al segundo palo, la virtud de sus colores caía por segunda vez.
            Se quedó mirando el cielo, escuchando el rugido de la multitud, y mientras unos reiteraban el festejo, los otros respondían con ofensas, descargando la frustración del resultado enumerando a grandes voces desde conocidas infidelidades conyugales a turbios negocios y chanchullos supuestamente protagonizados por los del otro bando.
Cuando se reanudó la contienda la cosa ya era de vida o muerte, y para colmo, entre desconcertados y desconcertados, los alazanes volvieron a perder el balón, y el “demonio rubio” partió hacia el tercero sin complicaciones; sólo le faltaba “limpiar” a El Negro y firmar el pase con el canoso, que sonría complacido en zona de vestuarios.
Hice una pausa más, mientras traían otra ronda de Gancia, y algunas voluntades empezaban a sentir la engañosa felicidad del espíritu que habita en dichos licores.
-          ¿Y qué pasó? – preguntó el rubio de flequillo desaparecido
-                     Lo debe haber ajusticiado – respondió el del candadito en la pera mientras daba cuenta de unos palitos. – ahí nomás lo reventás, porque esto es así, que te expulsen, pero otra vez no pasa. Yo lo liquido ahí nomás y, después, que me lleven preso – prosiguió.
Así son los códigos del fútbol, pensé. Siempre ante la pérdida de un partido donde se juega el alma futbolera, si la cosa no tiene remedio y la derrota es inevitable, el capitán o el referente del equipo superado termina el juego antes que el resto y en una especie de inmolación ritual se gana la expulsión que calma a los dioses del deporte. Y el “respetable” así lo entiende ya que siempre aplaude el gesto del mártir cuando se retira cabizbajo con la sensación de haber hecho lo que tenía que hacer.
Esto lo sabía el Negro y con resignación y bronca, salió a buscar al pibe que se venía, casi sonriendo, a rematar la tarde. Sólo cuando estaba a pocos metros de El Negro el chico intuyó la escena preparada, porque los códigos se aprenden desde que uno ve a la pelota como un globo terráqueo, como un enigma que sólo se devela con el correr del tiempo y sólo a algunos iluminados. Ya todo estaba dispuesto, y los presentes contuvieron el aliento ante el sacrificio venidero. La gambeta fue corta y cuando el pibe arrancó, El Negro ya se había arrojado al piso, dispuesto a consumar el final. En ese instante se miraron; los dos tenían un mismo destino de fútbol, la misma esencia del jugador, anónima para uno, de suplemento deportivo para el otro. La gambeta terminó limpia y a los pocos metros, antes de disponerse a enfrentar al arquero, el pibe sintió una rara sensación que le erizaba la piel: mientras definía con el arco vacío supo que el Negro, deliberadamente no quiso pegarle, que había preferido el gol del rival antes que la patada consabida.
No lo gritó y entre el racimo de manos que lo felicitaban miró al otro, con quien cruzó esa tarde un pedazo de vida, tal vez, para siempre.
Dije que no recordaba mucho más: el partido se moría y solo quedó tiempo para que, sobre la hora, el Negro se proyectara por su lateral y, cuando el diez se la dio casi dividida, con un toque suave con la punta del botín acarició a la redonda. Luego le pegó con el alma, que era lo único que a esa altura le quedaba en reserva, y el conjunto de gajos de cuero superó la estirada del arquero y fue a morir al segundo palo. En ese instante El Negro tuvo la sensación del gol; cerró los ojos y suplicó y, al cabo de un instante interminable, el silencio le devolvió el estallido metálico del balón en el caño, y cuando abrió los ojos, el golero la levantaba con una sola mano y, mientras sonreía, la mostraba a su parcialidad exultante.
Se encontraron en la puerta del vestuario, El Negro llegó último mientras caía la tarde en un abuso de gasas celestes y rosas sobre el horizonte. No se dijeron nada, y el pibe le tendió la mano firme, sincera; el negro la tomó y con la otra le revolvió el pelo; se encontraron en ese instante en que uno terminaba sus días de futbolistas, y el otro los empezaba. No fueron amigos, pero cada uno nunca olvidó esa tarde y el apretón de manos.
Esa misma noche, el Negro le confesó a su padre que había jugado su último partido, y que era una alegría que  hubiera estado allí.

Se había hecho un silencio urbano, esos silencios raros que tienen las calles los días feriados. Cuando miré a mí alrededor vi que la conserjería completa había escuchado el final del relato y sonreí. No me dejaron pagar y, cuando me encaminé a la puerta, un petiso de bigote y voz de compadrito me preguntó si estaba seguro de que ese había sido el último partido de El Negro. Encogí los hombros y me despedí. No podía asegurarlo, pero cuando encuentro que un final me gusta, nunca lo cambio. 

sábado, 25 de enero de 2014

JUEGO DE LÁGRIMAS: LA REALIDAD DE IRAK

Juego de Lágrimas: la realidad de IRAK
Un poco más de una década atrás, George W. Bush, iniciaba la acción armada denominada "Tormenta del Desierto" a fin de quitar del medio a Saddan Hussein. Claro que el operativo de la máquina bélica norteamericana se presentaba en defensa de la Democracia y en legítima defensa ante un posible ataque iraquí, país que supuestamente contaba con armas de destrucción masiva. El pueblo iraquí debía recibir al ejército salvador que les devolvería, además, sus derechos.
Lo que primero se develó es que las armas de destrucción masiva nunca existieron, Joe Wilson, el consultor de la CIA, puso al descubierto la mentira a partir de su revelación en el diario New York Times “Lo que no encontré en África”.
Pero además, lejos de convertir a Irak en un paraíso democrático, la realidad de Irak hoy es un país sin infraestructura, con 1,3 millones de desplazados sin hogar, casi sin agua potable, ni transporte público ni electricidad, el sonido de los generadores inunda calles y hogares.
A la falta de infraestructura se suma la falta de instituciones. El sistema educativo fue pulverizado por la guerra y la Constitución del 2005 tiene muy poca legitimidad real. Las elecciones realizadas son dudosas y lejos de pacificar al país, han profundizado las diferencias sectarias étnicas y religiosas. Siendo una república parlamentaria en lo formal, lo cierto es que el gobierno de extracción chiíta de Al Miliki es autoritario e ineficiente, lo cual abona las diferencias con los sunnitas y kurdos; la falta de ejercicio institucional pone muy difícil la solución de las diferencias, bloqueando la toma de decisiones políticas.
El panorama es terreno fértil para los integristas musulmanes quienes instan a la población a la guerra santa contra un gobierno “puesto por los invasores”. Dos facciones se destacan, la célebre red “Al Qaeda” y los yihadistas de “Al Nusra” y “estado Islámico Sirio Iraquí”. Las últimas noticias indican que han tomado una región importante de Irak, incluyendo las ciudades de Ramadi y Faluya, provocando la intervención del gobierno nacional y el anuncio norteamericano del envío de drones y misiles.
En abril de éste año se realizarán elecciones en un país destruido, sin instituciones, con un gobierno autoritario pero debilitado, y con fuerzas centrífugas que amenazan con destripar al país en tres. Así, la promesa norteamericana de democracia y libertad con finalidad de la intervención se presentan para el ciudadano iraquí como un mero juego de intereses, que para ellos, después de décadas de sufrimiento, es un juego de lágrimas.


EL CAMBIO DE EJE SOBRE IRAN

El cambio de eje sobre IRAN Cerca de dos meses atrás ante la inminente intervención norteamericana en Siria la propuesta de Rusia de controlar, mediante la ONU, el desarme de armas químicas del gobierno Sirio propinó a EEUU una derrota diplomática memorable, y esta funcionó como catalizador de un cambio de perspectiva. En 1950 mediante la operación Ayax, EEUU promovió la caída del primer ministro iraní Mohammad Mossadeq, quien pretendía nacionalizar las participaciones petroleras británicas y estadounidenses, e instalaron en el poder al Shah Reza Pahlavi quien les devolvió sus intereses petroleros al tiempo que gobernaba despóticamente a través de la Savak, su policía política. Es cierto que también intentó una occidentalización de la sociedad iraní, sin embargo la pobreza, el descontento y la falta de legitimidad del Shah derivaron en la “Revolución islámica” que depuso a Pahlavi y llevó al poder a un clérigo, el célebre Ayatolah Jomeini. Estamos en 1979 y con el exilio del Shah en EEUU, los iraníes, arrastrados por el calor revolucionario, producen la toma de la Embajada en Teherán. A partir de allí, la confrontación fue permanente. EEUU apoyó a Irak en la guerra con Irán, y los iraníes jugaron con los soviéticos en la guerra fría. En los últimos años el enfrentamiento acumulaba sanciones económicas y financieras contra Irán y las respuestas verbales del Presidente Iraní Ahmadineyad, quien incluía vergonzosas opiniones acerca de la no existencia del Holocausto Judío y la desaparición del Estado de Israel, y el enfrentamiento con EEUU por su programa nuclear. Bush lo estigmatizó como uno de los países que integraban un eje del mal. Pero luego del incidente Sirio el eje cambió y Obama se acercó a Irán a través del nuevo presidente Hasán Rohaní. El reinicio de las relaciones entre estos países fue confirmado por la reapertura de la embajada británica en Teherán. EEUU y sus aliados negocian ahora con Irán, hablan, discuten su programa nuclear, sus relaciones políticas y comerciales. Sobre éste cambio de política internacional navega nuestro Protocolo con Irán en busca de aclarar el infamante ataque a la DAIA y la Embajada de Israel. La argumentada indignidad de tratar con el enemigo se choca de cara a la nueva realidad. El mundo habla con Irán e Irán con el mundo. No es solo Argentina quien dialoga con Irán. El Protocolo de Entendimiento es claramente deficiente, poco claro, un instrumento procesal de discutida valía. Sin embargo, en el marco de la nueva realidad configurada hace pocas semanas, quizás tan endeble instrumento, tenga una insospechada repercusión. Ha cambiado el eje, quizás cambien también las posibilidades, remotas por cierto, de encontrar justicia en un tema tan vital para nuestro país.

martes, 25 de junio de 2013

SIMONE WEIL

Simone Weil nació en Francia en 1909. Estudió filosofía y literatura clásica y con 19 años ingresó a la Escuela Normal Superior de París con la calificación más alta, seguida por Simone de Beauvoir. A comienzo de los 30s viaja a alemania y con lucidez escribe acerca del nefasto futuro que avisora para esa sociedad,Su paso por la fábrica Renault hará que desarrolle una fuerte consciencia gremial, serán años en los que conocerá la lucha, el anarquismo y militará en el republicanismo español para finalmente participar en la resistencia francesa como redactora de "Francia Libre" y miembro del Consejo General. Enferma de Tuberculosis le pidieron que dejara por escrito sus ideas acerca de cuáles deberían ser las bases de la reconstrucción de Francia y avocada a ésta tarea se dice que descuidó su salud, muriendo en Inglaterra en 1943, dejando inconclusa su obra "L´enracinement, preludio para una declaración de los deberes hacia el ser humano. En sus últimos años se acercó a la figura de Jesús de Nazaret y Gandhi. Todas sus obras fueron editadas post-morten por sus amigos. Me asombran sus frases sobre derecho y deber:" la noción de obligación está por encima de la de derecho, la cual le está subordinada y es relativa a ella. Un derecho no es eficaz por sí mismo sino solo por la obligación a la que corresponde; el cumplimiento efectivo de un derecho proviene, no de quien lo posee, sino de los demás hombres, que se reconocen obligados en algo hacia él." Concuerdo con Sinay que la escisión de ésta noción deja al derecho como un mero deseo individual desvinculado de toda relación con el otro, por lo que su satisfacción olvida totalmente al derecho de los otros, del que uno es también responsable. Si yo quiero satisfacer mi deseo, no me importa que mi reclamo y su satisfacción vulnere el derecho de los demás, al cual yo estaba obligado. Argentina muestra hoy claramente esta situación.

sábado, 15 de junio de 2013

DERECHOS HUMANOS JUSTICIA PENAL EN DERECHOS HUMANOS 1.- INTRODUCCION El 9 de diciembre de 2010 se cumplieron 25 años del pronunciamiento de la Cámara Federal de Apelaciones de Buenos Aires (CFA) en el Juicio a las Juntas Militares que había gobernado en Argentina durante el régimen de facto conocido como Proceso de reorganización Nacional. La enorme cantidad de violaciones a los Derechos Humanos (DDHH) por parte del mecanismo estatal de represión exigía que la sociedad argentina, una vez recuperada la democracia, ejerciera una opción por una justicia retroactiva que juzgara y condenara a los responsables, con el plus de hacerlo dentro del estado de Derecho y ofreciendo todas las garantías que justamente los imputados habían negado a sus víctimas. El presente trabajo tiene por objetivo brindar un panorama global de ese proceso, que contiene elementos sociales, históricos, jurídicos, filosóficos y morales, de manera de brindar una aproximación al tema para que pueda ser abordado en mayor profundidad por quienes lo deseen. Asimismo tiene como base los dos encuentros realizados en la Cátedra, y será acompañado por el archivo powerpoint que se utilizó como recurso. 2.- El Régimen de facto de 1976 – 1983 I.- EL PROCESO DE REORGANIZACIÓN NACIONAL: Luego de varias décadas de violencia política e inestabilidad institucional, la llegada a la presidencia de María Estella Martínez de Perón, Isabelita, encontró al país sumido en conflictos violentos donde grupos de izquierda (como ERP o Montoneros) chocaban con grupos de derecha (como por ejemplo “la triple A”) sumándose incluso los conflictos sindicales. Con la firma de Ítalo A. Luder, el PEN había sancionado un decreto por el que se ordenaba la “aniquilación de la subversión”. Así las cosas el 24 de marzo de 1974 la presidenta es depuesta, el gobierno derrocado y asumido por una Junta Militar integrado por un representante de cada una de las tres Fuerzas que componen las Fuerzas Armadas (FFAA), es decir, el Ejército A, La Armada A. y la Fuerza Aérea A. A lo largo de su desarrollo, el régimen fue cambiando los integrantes de las juntas. A continuación se detallan sus integrantes: 76/80 = Videla (P) – Massera – Agosti 80/81 = Viola (P) – Lambruschini - Graffigna 81/82 = Galtieri (P) – Anaya – Lami Dozo 82/83 = Nicolaides – Franco – Hughes Bignone (P) Obsérvese que cada Junta designó a uno de sus integrantes como presidente (P) con excepción de la cuarta, que nombró a otro militar para ocupar el cargo. Con el objetivo de ordenar el país y ganar la guerra contra la subversión, el régimen militar desplegó una aparato de represión masiva y sistemática fuera de la legalidad. Durante la clase analizamos un documento, el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que realizó una observación “in loco”, y de sus recomendaciones inferimos cuáles eran las violaciones a los DDHH que ya en 1979 eran advertidas por éste organismo internacional. Pero es de destacar que a medida que pasaban los años, los reclamos y denuncias por violación a los DDHH fueron creciendo tanto en el orden interno como en el internacional. Detenciones ilegales, Centros clandestinos de Detención, Tortura, Violaciones, ejecuciones sumarias y homicidios agravados, rapto de recién nacidos y supresión de su estado civil fueron métodos sistemáticos utilizados por las FFAA y otros organismos de seguridad. La situación económica tampoco era buena, siguiendo recetas de libre comercio, el país comenzó un fuerte endeudamiento externo siendo quizás José A. Martínez de Hoz uno de los Ministros emblemáticos del Proceso La derrota de las FFAA en el conflicto armado con Inglaterra por las Islas Malvinas funcionó como catalizador del “colapso” del régimen. Bignone llamó a elecciones y se autorizó el reinicio de la actividad de los partidos políticos. Próximo ya a dejar el Poder, la Junta emitió un “Documento Final” y una ley de “Autoamnistía” que protegiera a todos los involucrados en la “Guerra Sucia”. Ambas acciones tendrían consecuencias en el futuro. II.- PRIMERA TRANSICIÓN Dos partidos políticos se disputaron las elecciones con posibilidad de triunfo, el Partido Justicialista, con Ítalo A. Luder como candidato a Presidente y la Unión Cívica Radical, con Raúl Alfonsín como candidato. Alfonsín ganó las elecciones y se transformó en el primer presidente democrático luego del régimen de facto. En su campaña como candidato el Presidente había manifestado que la investigación y sanción de las violaciones a los DDHH serían realizadas, y a pocos días de asumir mandó al Congreso un paquete de medidas destinadas a remover los obstáculos que impedían la justicia retroactiva por violaciones a los DDHH. Carlos Nino, enorme jurista y filósofo del derecho allegado a Alfonsín, explica la situación determinando cuatro ámbitos en los que se “jugó” la lucha por la persecución penal de las violaciones de los DDHH. Esos ámbitos fueron: 1.- El Congreso Nacional, 2.- La CONADEP, 3.- En Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, y 4.- La Cámara Federal Penal de Apelaciones de Buenos Aires. 3.- ÁMBITOS EN LOS QUE SE LUCHO Remover los obstáculos que podían entorpecer el juzgamiento de los crímenes implicaba tomar una serie de decisiones que Nino dividió de acuerdo a los ámbitos institucionales en los que se dieron. a.- CONGRESO DE LA NACIÓN Alfonsín remitió al Congreso de la Nación un paquete de proyectos de leyes para su sanción. Éste conjunto de leyes se consideraban indispensables para lograr el objetivo del juzgamiento de los responsables. Luego del debate parlamentario correspondiente, fueron sancionadas y luego promulgadas. Ley 23.040. Anulación de la autoamnistía. Antes de entregar el gobierno, la última Junta Militar promulgo una ley de amnistía (llamada luego de autoamnistía) por la cual todos los delitos cometidos en la lucha contra la subversión eran amnistiados. Si bien algunos jueces la habían declarado inconstitucional apenas fue promulgada (Ledesma, Torlasco), ésta ley planteaba el problema de su vigencia como ley penal más benigna. Siguiendo la doctrina de Nino, y otros argumentos, lo importante era no derogarla sino anularla, para esto fue de enorme importancia el concepto de validez, Nino argumentaba que una ley debía su validez a pasar un escrutinio moral, y si no lo pasaba, tal el caso de la ley de autoamnistía, no era válida ya que dado el carácter epistémico del proceso democrático, solo las leyes con génesis democrática podían ser consideradas con presunción de aceptabilidad moral. Esta idea no solo cambiaba la doctrina de las normas de facto, sino que anulaba la norma en cuestión y la posibilidad de invocarla como ley más benigna. Ley 23.049. Jurisdicción – Obediencia D. La jurisdicción era un punto importante, la discusión era si sería juzgados por tribunales civiles o se mantendría la jurisdicción militar. Se resolvió mantener la jurisdicción militar pero con un amplio derecho de apelación ante la Cámara Federal, que además también podía tomar las causas si en la jurisdicción militar esta incurría en negligencias o injustificadas demoras. Asimismo se determinaba un plazo de 180 días para que la jurisdicción militar resolviera las casusas por derechos humanos. En cuanto a la institución de la Obediencia Debida era reinterpretada mediante el ingreso de una presunción juris tantum discrecional según la cual todos aquellos que no tuvieran autoridad para tomar decisiones habían creído la legitimidad de las órdenes, pero excluía el caso de los crímenes aberrantes (una insistencia del senador Sapag) Ley 23.050. Modificación C Pr P Fed. Era importante limitar la duración de los procesos. Ley 23.054. Conv. Interamericana DDHH. Se ratificó dicho Tratado Ley 23.077. Defensa de la Democracia b.- CONADEP La Comisión Nacional sobre desaparición de Personas tuvo una destaca actuación. Su creación fue rodeada de objeciones y desconfianza a tal punto que muchas ONG de Derechos Humanos se opusieron y no quisieron integrarla, e incluso muchas fuerzas políticas se negaron a integrarla. Se compuso de 13 miembros de gran reputación en la sociedad argentina, y contaba con 5 secretarías que organizaban su labor, que era la de recepcionar denuncias y colectar pruebas, especialmente testimoniales. Su funcionamiento planteado en seis meses y luego extendido por tres meses más fue de enorme eficiencia y valor y su trabajo fue clave para los enjuiciamientos que siguieron. Se colectaron 50.000 fojas de prueba, se detectaron 8.860 casos de personas desaparecidas. Su informe final, conocido como el informe “Nunca Más” es una obra basal para entender lo que pasó durante los años de la dictadura. A medida que realizaba su tarea fue cambiando la mirada de desconfianza por reconocimiento y admiración, siendo hoy uno de los hechos institucionales más importantes de la democracia argentina. c.- CONSEJO SUPREMO DE LAS FUERZAS ARMADAS El 29 de diciembre de 1983 el CSFFAA notificó a los comandantes que se encontraban bajo proceso. Se produjeron algunas testimoniales, citaciones, todo bajo una gran tensión y malestar militar. El 28 de julio de 1984 el plazo de 180 días había terminado sin que se hubieran resuelto las causas. Se otorgaron 30 días más. En agosto de ordeneraon algunas detenciones y se solicitó y otorgó 30 días más. Finalizada esta segunda extensión, el CSFFAA envió un reporte a la Cám. Fed. De Apelaciones indicando que en primer lugar no podía terminar las causas en los plazos asignados y en segundo lugar que los comandantes no podían ser condenados sin una determinación de los crímenes, de los autores inmediatos y de las víctimas, para finalmente concluir que “como resulta de los estudios realizados hasta la fecha los decretos, directivas u órdenes operativas que regularon la actividad militar contra la subversión son, tanto en su contenido como en su forma, inobjetables” Esto último fue un verdadero escándalo que sacudió al país. Inmediatamente la CFA ordenó el envío de las actuaciones al Fiscal Strassera, y asumió el enjuiciamiento. d.- CÁMARA DE APELACIONES FEDERAL PENAL DE BA. La Cámara había sido constituida con jueces que expresamente fueron tenidos en razón de la probable tarea que quizás les tocaría realizar. Los hombres elegidos fueron León Aslanian, Guillermo Ledesma, Ricardo Gil Lavedra, José Torlasco, Jorge Valerga Aráoz y Andrés D´Alessio. El Fiscal general fue Julio Cesar Strassera y el Fiscal Adjunto Luis Moreno Ocampo. 4.- EL JUICIO a. Inicio. La primera audiencia pública se realizó el 22 de abril de 1985, declaró Julio Luder acerca del decreto de “aniquilamiento de la subversión, Theo Van Boven quien era director de DDHH de Naciones Unidas, Robert Cox quien era el director del diario Buenos Aires Herald, Erick Stover de la Asociación Americana de Ciencias respecto e la identificación de cadáveres, el Gral Agustín Lanusse quien atestiguó las disputas que tuvo con miembros de las juntas por los procedimientos utilizados, y a lo largo de las distintas jornadas fueron 832 los testigos que declararon. En la apertura del Juicio Strassera utilizó la frase Nunca Más, contribuyendo así a que la misma adquiera sus actuales connotaciones míticas. b. La fiscalía consideró que era imposible considerar todos los casos por lo que se basó en lo que se denomina “casos paradigmáticos”, y expuso 709. Utilizó las pruebas recolectadas por la CONADEP, citó 832 testigos, invocó un número de personas desaparecidas de 9000 y basó la imputación en el precedente “Yamashita” en la que el General japonés fue considerado responsable por los actos de sus subordinados durante la Masacre de Manila en 1944 durante la ocupación japonesa de Filipinas. c. La defensa. Recordemos primero que cada comandante imputado realizó su defensa en forma individual, cada uno con sus abogados. Para éste trabajo simplemente mencionaremos los argumentos más importantes expresados, tomandolos en conjunto. Lo primero que se cuesstionó es la jurisdicción, argumentando que la CAF no eran los jueces naturales, ya que solo deberían ser juzgados por un tribunal miitar. También se argumentó la inconstitucionalidad de la anulación de la ley de amnistía y solicitaron su aplicación. Se argumento que se trataba de una situación de guerra, que se les había ordenado "aniquilar la subversión" y citando a Napoleón "el que salva a la nación no rompe ninguna Ley" Por supuesto negaron la autoría de cada uno de los imputados como autores de los delitos por lo que se acusaba. Finalmente se consideraba al juicio como un ataque a la institución en marco de una situación de revanchismo político. d. El fallo Se imputó responsabilidad no a cada Junta sino a cada Comandante en forma particular, imputando homicidio agravado, torturas, privación ilegítima de la libertad. (todos tipos del Código Penal Argentino). Desestimó las distintas justificaciones, como: *el estado de necesidad (ya que los medios utilizados eran tan perniciosos como los que decían combatir e incluso que muchos de los males no eran siquiera inminentes), * la legítima defensa (por no ser razonablemente proporcional, tampoco se consideró un exceso en la legítima defensa ya que esos actos fueron considerados innecesarios, como ejemplo se indicaba que luego de la detención de una persona, caía toda posibilidad de que ésta pudiera realizar actos de los cuales sea necesario defenderse, por lo que ni las torturas ni las desapariciones podían ser consecuencia de una "legítima defensa"), también se desestimó que se tratara de una "guerra", pero aun considerándose tal cosas, hubo violación de todas las normas del derecho humanitario. Se trabajó la autoria sobre el dominio del hecho, el autor del crimen es el que controla el curso de los eventos (Welzel), y quien controla los resortes del estado para cometer los delitos, es responsable (Roxin). Veamos un párrafo del fallo: "...la forma que asume el dominio del hecho en la autoría mediata es la del dominio de la voluntad del ejecutor, a diferencia del dominio de la acción, propio de la autoría directa, y del dominio funcional, que caracteriza a la coautoría. En la autoría mediata el autor, pese a no realizar conducta típica, mantiene el dominio del hecho a través de un tercero cuya voluntad, por alguna razón, se encuentra sometida a sus designios.... [S]e acepta un supuesto en el que puede coexistir la autoría mediata con un ejecutor responsable. Según Claus Roxin, junto al dominio de la voluntad por miedo o por error, hay que contemplar la del dominio de la voluntad a través de un aparato organizado de poder. Lo característico es la fungibilidad del ejecutor, quien no opera como una persona individual sino como un engranaje mecánico. Al autor le basta con controlar los resortes del aparato, pues si alguno de los ejecutores elude la tarea aparecerá otro inmediatamente en su lugar que lo hará sin que se perjudique la realización del plan total" (considerando séptimo, punto 5, a de la causa 13/84)." Condenas: Videla y Masera a reclusión perpetua, Viola 17 años de prisión, Lambruschini a 8 años de prisión, Agosti a 4 años de prisión, Galtieri, Anaya, Graffigna y Lami Dozo absueltos. El final del fallo contenía en párrafo muy importante, se trata del punto 30 que decía "Disponiendo, en cumplimiento del deber legal de denunciar, se ponga en conocimiento del CONsejo Supremo de las F.F.A.A., el contenido de esta sentencia y cuantas piezas de la causa sean pertinentes, a los efectos del enjuiciamiento de los Oficiales Superiores, que ocuparon los comandos de zona y subzona de Defensa, durante la lucha contra la subversion, y de todos aquellos que tuvieron responsabilidad operativa en las acciones (arts. 387 del Código de Justicia Militar y 164 del Código de Procedimientos en Materia Penal)." 5.- Consecuencias La situación militar de creciendo en tensión y malestar, distintos alzamientos fueron minando al gobierno y provocaron reacciones institucionales. Dos leyes fueron sancionadas como reacción a ésta situación. 6.- Punto Final El 23 de diciembre de 1986 se sancionó la Ley 23.492 conocida como Ley de Punto Final. La misma extinguía todas las acciones penales por delitos de lesa humanidad que en un plazo de 60 días el autor no haya sido citado a indagatoria o si estuviera rebelde o prófugo. Teniendo en cuenta la situación de extinción de la acción penal en 60 días, lejos de frenar la actividad judicial, en esos 60 días se citaron a indagatoria a todos los posibles autores de estos delitos, en una frenética actividad procesal. El texto de la ley, fuertemente criticada por los organismos de ddhh, era el siguiente: transcribo solo unos arts. 1, 5 y 6 Artículo. 1º.-Se extinguirá la acción penal respecto de toda persona por su presunta participación en cualquier grado, en los delitos del artículo 10 de la Ley Nº 23.049, que no estuviere prófugo, o declarado en rebeldía, o que no haya sido ordenada su citación a prestar declaración indagatoria, por tribunal competente, antes de los sesenta días corridos a partir de la fecha de promulgación de la presente ley. En las mismas condiciones se extinguirá la acción penal contra toda persona que hubiere cometido delitos vinculados a la instauración de formas violentas de acción política hasta el 10 de diciembre de 1983. Artículo 5°-La presente ley no extingue las acciones penales en los casos de delitos de sustitución de estado civil y de sustracción y ocultación de menores. Artículo 6°-La extinción dispuesta en el artículo. 1° no comprende a las acciones civiles. El Alzamiento de Semana Santa, si bien fue solucionado, marca unpunto de inflexión en ésta historia, a partir de allí las enormes dificultades fueron apagando cada vez más al gobierno de la primera transición encabezado por Alfonsín. 7.- Obediencia Debida. Ante la presión militar, se sancionó la Ley de Obediencia debida que creaba una presunción irrefutable de que oficiales jefes, subordinados, suboficiales y tropa había actuado bajo órdenes y por tanto no podían ser castigados. Se acpliaría de oficio y con caracter de cosa juzgada. No se aplicaba a los delitos de violación, secuestro, apropiación de niños y robos, pero fue enormemente criticada y trajo un enorme desprestigio al gobierno. Veamos algunos de sus arts, he subrrayado sus elementos esenciales para su mejor identificación. Art. 1 - Se presume sin admitir prueba en contrario que quienes ala fecha de comisión del hecho revistaban como oficiales jefes, oficiales subalternos, suboficiales y personal de tropa de las fuerzas armadas, de seguridad, policiales y penitenciarias, no son punibles por los delitos a que se refiere el art. 10, punto 1 de la ley 23.049 por haber obrado en virtud de obediencia debida. La misma presunción será aplicada a los oficiales superiores que no hubieran revistado como comandante en jefe, jefe de zona, jefe de subzona o jefe de fuerza de seguridad, policial o penitenciaria si no se resuelve judicialmente, antes de los treinta días de promulgación de esta ley, que tuvieron capacidad decisoria o participaron en la elaboraci6n de las ordenes. En tales casos se considerara de pleno derecho que las personas mencionadas obraron en estado de coerción bajo subordinación a la autoridad superior y en cumplimiento de ordenes, sin facultad o posibilidad de inspección, oposición o resistencia a ellas en cuanto a su oportunidad y legitimidad. Art. 2 - La presunción establecida en el artículo anterior no será aplicable respecto de los delitos de violación, sustracción y ocultación de menores o sustitución de su estado civil y apropiación extorsiva de inmuebles. Art. 3 - La presente ley se aplicara de oficio. Dentro de los cinco (5) días de su entrada en vigencia, en todas las causas pendientes, cualquiera sea su estado procesal, el tribunal ante el que se encontraren radicadas sin más trámite dictara, respecto del personal comprendido en el art. 1, primer párrafo, la providencia a que se refiere el art. 252 bis del Código de Justicia Militar o dejara sin efecto la citación a prestar declaración indagatoria, según correspondiere. El silencio del tribunal durante el plazo indicado, o en el previsto en el segundo párrafo del art. 1 producirá los efectos contemplados en el párrafo precedente, con el alcance de cosa juzgada. Si en la. causa no se hubiere acreditado el grado o función que poseía a la fecha de los hechos la persona llamada a prestar declaración indagatoria, el plazo transcurrirá desde la presentación del certificado o informe expedido por autoridad competente que lo acredite. Segunda Transición La tensión militar, la hiperinflación, la presión sindical, la caída del prestigio y apoyo hizo que el gobierno adelantara las elecciones, siendo el triunfador Carlos Menem. Su gobierno se enmarcó en lo que politológicamente ha señalado O´Donnell como democracia delegativa. Indultos Con Menem como presidente (Julio de 1989) y con el argumento de la pacificación del país se dictaron Decretos que determinaban indultos. El 06.10.1989 3 decretos indultaron cerca de 400 personas que incluían a los militares de la represión, terroristas de los años 70 y militares que habían realizados los alzamientos de la democracia, conocidos como "carapintadas". El 29.12.1990, se decretaron más indultos. Por su amplitud se ha planteado que más que indultos se trató de una amnistía, que es una facultad del Congreso y no del Ejecutivo, Por tratarse en muchos casos de causas en trámites también se consideró que eran improcedentes, veamos: El indulto es una eliminación total de una condena impuesta realizada por el Ejecutivo a favor del indultado, no borra la criminalidad del acto ni sus consecuencias civiles y a diferencia de la amnistía que es generalizada, el indulto es nominado. La Amnistía la sanciona el Congreso, borra la criminalidad del acto, y es generalizada. Lo cierto es que la Corte Suprema "ampliada" (por Menem, quien incrementó el número de Ministros y cuyos nuevos integrantes fueron considerados como una "mayorías automática") convalidó los Indultos. Con las Leyes de Punto Final y Obediencia debida más los indultos presidenciales de Menem, operó una paralización total de las causas por la justicia por violaciones de los ddhh durante la dictadura. Juicios de la Verdad Ante la imposibilidad de condenar a los responsables se iniciaron trámites judiciales que tendían a la averiguación de la Verdad histórica, es decir, saber que había pasado con miles de personas. Estas causas fueron promovidas por muchos activistas de ddhh y familiares de víctimas, y durante las mismas se continuaron aportando pruebas, especialmente testimoniales. Jurisdicción Universal Invocando la jurisdicción universal en los crímenes de ddhh, el Juez español Baltazar Garzón inició en ese país la prosecución penal contra represores argentinos, dictando órdenes de captura contra muchos de ellos. Entre ellos declaró el oficial de la Marina Argentina Adolfo Scilingo, quien reveló los llamados "Vuelos de la Muerte" durante los cuales se arrojaban a los detenidos clandestinamente desde aviones al Río de la Plata. Inestabilidad Política El fin del gobierno de Menem fue enmarcado por las crecientes denuncias de corrupción y agotamiento del modelo económico de convertibilidad que había arrodillado a la sociedad argentina con una tasa de desempleo feroz. En las elecciones siguientes ganó una combinación de fuerzas políticas opositoras llamada "La Alianza" que rápidamente mostró que se trataba de una unión solo electoral. El Presidente fue De la Rúa asumió el 10.12.1999, los problemas económicos no fueron solucionados, e incluso se profundizaron. La ayuda económica del exterior endeudó aún más al país y no reactivaron la economía, llegándose al punto del congelamiento de los depósitos, los llamados "corralitos" y "corralón". La crisis económica, social y política fue insoportable. Dos años después de haber asumido, y en el marco de los cacerolazos de la clase media, en diciembre de 2001 renunció. Como anteriormente había renunciado su vicepresidente Álvarez, se dio una situación de acefalía en la que fueron presidentes por unos días Ramón Puerta, Adolfo Rodríguez Saá, Eduardo Camaño y finalmente Eduardo Duhalde; en el curso de diciembre de 2001 el país había tenido 5 presidentes. Duhalde decidió salir de la convertibilidad y los primeros meses de su gobierno fueron realmente traumáticos, el acomodamiento de la sociedad y la economía argentina pulverizó a una sociedad devastada que veía como la razón cambiaria con el dolar subía y no sabía cómo iba a tratar sus deudas. Gran parte de los argentinos sufrió pérdidas irreparables, no solo económicas, miles de familas se desintegraron. Sin embargo la primer gran cosecha de soja con los nuevos precios internacionales y una razón cambiaria que benefiaba empezaría a traccionar a la economía hacia una salida. La llegada de Néstor Kirchner a la presidencia profundizó la generación de puestos de trabajo y los controvertidos planes sociales ayudaron a paliar la situación de muchas familias. Kirchner llegó asumió la presidencia el 25 de mayo de 2003 luego de que Menem renunciara a compartir en la segunda vuelta. Contra las “leyes del Perdón” El gobierno llevó adelante una fuerte política de ddhh. En 2005 se dictaron leyes que anulaban a las leyes del "Olvido", es decir Punto Final y Obediencia Debida, y también contra los indultos. La actividad jurisdiccional se hizo eco y los juzgados argentinos empezaron a actuar en consecuencia. Debemos mencionar al respecto 3 precedentes jurisprudenciales claves: 2004 Arancibia Clavel, 2005 Simón, 2006 Mazzeo. Podemos resumir estos fallos diciendo que en Arancibia Clavel se decide que los Delitos de Lesa Humanidad son Imprescriptibles (se trataba de un chilena perteneciente a la DINA, conocido como el "dinamitero" y vinculado al asesinato del Gral chileno Pratts y su esposa mediante una bomba detonada que acabó con sus vida, en Buenos Aires. En Simón se determinó la inconstitucionalidad de las Leyes de Punto Final y Obediencia Debida, las cuales eran consideradas nulas y no invocables. Julio Simón era un represor y era acusado del secuestro, tortura y desaparición de José Poblete, su mujer y su pequeña hija. En Mazzeo se consideraron inconstitucionales los indultos y que habían beneficiado a los imputados en el marco del juzgamiento del represor Santiago Riveros Reapertura de Causas. Así se abrieron las puertas para continuar la investigación y juicio a los responsables de los crímenes de ddhh realizados por los represores durante la dictadura. Por la complejidad de la cantidad de hechos, víctimas y autores, las causas fueron unificadas en Megacausas y a lo largo de todo el país se continua investigando, juzgando y condenando a los responsable. En Rosario tenemos como ejemplo la Megacausa Díaz Bessone (ex.Feced). Estas páginas deben combinarse con las diapositivas del Power Point utilizado, junto a los apuntes de clases y a la bibliografía indicada. INDICE 1. Introducción 2. El Régimen de Facto de 1976 -1983 3. Ámbitos en los que se luchó a. El Congreso de la Nación b. La CONADEP c. El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFFAA) d. La Cámara de Apelaciones Federal Penal de BA 4. El juicio a. El inicio b. La Fiscalía c. La defensa d. El fallo 5. Consecuencias 6. Segunda Transición 7. Indultos 8. Juicios de la Verdad 9. Jurisdicción Universal 10. Inestabilidad Política 11. Contra las “leyes del Perdón” 12. Reapertura de Causas. BIBLIOGRAFIA UTILIZADA “Juicio al Mal Absoluto” Carlos S Nino. “Derechos Humanos: Justicia y Reparación” R. Lorenzetti – A. Kraut “Los Hombres del Juicio” Pepe Eliaschev “Memorias Políticas” Raúl R Alfonsín. “Nunca Más” CONADEP “Autoritarismo y Democracia” Marcelo Cavarozzi “Estado Burocrático Autoritario” Guillermo O´Donnell “Transiciones desde un Gobierno Autoritario” Guillermo O´Donnell Autor: Emilio Ardiani Cátedra: Derechos Humanos UCA Rosario. 2013. No reproducir sin citar al autor y éste sitio

martes, 4 de septiembre de 2012

FAIR GAME, discurso final de Joe Wilson

Película "Fair game" discurso final de Joe Wilson extrído del guión, sus palabras son un fuerte alegato en favor de la VERDAD, el COMPROMISO y la DEMOCRACIA. INT. CAVERNOUS LECTURE THEATRE, COLUMBUS OHIO. NIGHT Joe steps out onto a stage. Packed to the rafters. Kids stand on window ledges, others hang over balconies. SILENCE. JOE WILSON How many of you know who put it in? (No hands.) How many of you know my wife's name? (Everyone in the hall.) How do you know one and not the other? JOE WILSON (cont'd) How did the question move from "Why are we going to war?" to "Who Is that man's wife". I asked the first question. Someone else asked the second. It worked. Its still working. Because we still don't know the truth. But you all know my wife's name. INT. TAXI (MOVING). DAY. Valerie sits in the back of a cab, looking out of the window. JOE WILSON V/O Public officials swear an oath to uphold the constitution. That is their duty. They must be kept to their oath. That is yours. This offense wasn't committed against me. Nor against my wife... THE HALL. JOE WILSON It was committed against you. And if you ever feel angry. Misrepresented. Ashamed even. VALERIE IN THE CAB. JOE WILSON (O.S.) Do something about it. In 1787 as Benjamin Franklin left the Constitution Hall after the last drafting session, he was stopped by a woman on the street. She asked-- THE HALL. JOE WILSON -what manner of government have you bequeathed us? Ben said 'A Republic madam. If you can keep it.' BACK TO: VALERIE IN THE CAB. THE PASSING STREET REFLECTED ON HER FACE. JOE WILSON If you can keep it. CUT TO: INT. AIRPORT TERMINAL TEHRAN. DAY Sa'ad and his family walk out of the jetway and are greeted by officials and men in uniform. Sa'ad smiles and shakes hands. His wife nervously shepherds their children. JOE WILSON V/O The responsibilty for this country does not lie in the hands of a privileged few. EXT. MOUNTAINOUS ROAD. DAY Sa'ad, a Korean man and two officers of the Sepah revolutionary guard ride in a four wheel drive through rugged Iranian countryside, reflected on his face. JOE WILSON We are strong and we are free from tyranny only for as long as each and every one of us remembers their duty as citizens. EXT. NATANZ NUCLEAR RESEARCH FACILITY, IRAN. DAY Sa'ad arrives at the heavily fortified reactor. He is introduced to several men the last of which is Manucher Vaziri, the arms dealer Valerie was tracking. VAZIRI Welcome to the revolution my brother. Sa'ad looks up at the state of the art facility. CUT TO: EXT. CAPITOL HILL. DAY. VALERIE GETS OUT OF THE CAB. She walks down the street past the gleaming government buildings. JOE WILSON Whether its a pothole at the end of your street or a lie in the State of the Union Address..Speak up. Ask the question. Demand the truth. VALERIE Valerie walks. We see the Capitol dome behind her. She begins to climb steps.. JOE WILSON Democracy is not a free ride... THE HALL. JOE WILSON Man I'm here to tell you that. But its where we live. And if we do our job its where our children will live. God bless America.
A roar erupts from the auditorium.

miércoles, 25 de mayo de 2011

MIS 500 DIAS CON ELLAS - NOTAS ACERCA DEL AMOR


Chico conoce chica. Tom Harden conoce a Summer. Hay algo más afín a la condición humana? Para ser un poquito posmodernos, hagamos un mosaico de nombres que involucre a las distintas elecciones que los géneros implican, es decir, Tom, Summer, Nicolás, Martín, Ernestina, Lorenzo, Clara, Lucía, se conocen. De repente se produce una chispa inexplicable que es la atracción, el deseo, y quizás eso que llamamos amor.


Arthur Schopenhauer lo considerará una fuerza vital, la voluntad de vivir que mueve al mundo. En esto de vender una teoría del sexo, Freud tuvo más éxito, aunque yo no le quitaría a Arthur méritos.

Tom se enamora de Summer y ve al amor, como una predestinación, como dos almas gemelas que se encuentran. Bien, algunas ideas ya nos había dado Platón en su libro “El Banquete”, que por cierto, te recomiendo.

Pero bueno, que la idea de encontrar a alguien que nos complete es más que intuitiva, no?, Digo, de verdad queremos unirnos, ser uno con el otro, y el sexo, por ejemplo, parece una buena idea. De acuerdo, los hijos, la prole también parecen representar esa idea de ser uno con el otro (pero ésta noche te toca vos la mamadera de las cuatro).

El amor así idealizado encuentra una relación simétrica de dos personas que se quieren por haber encontrado en el otro el destino, la mitad faltante.

Pero la realidad le muestra a Tom otra cara. Summer le anticipa que no quiere nada serio. Y, pobre incauto, acepta.

Lo cierto es que otra idea totalmente distinta a la media naranja es ésta, también fuertemente arraigada desde la experiencia, y no desde la intuición, la idea de que nunca jamás, la relación de amor entre dos personas es simétrica, por contrario, lo natural es que sea asimétrica, y como explicara Hegel, en el amor, se reproduce la relación de amo-esclavo (eso debió doler). Cómo? Pues claro, cada uno es un deseo del otro, pero lo cierto es que cuando uno no está dispuesto a renunciar a su deseo, a la muerte de su deseo, se transforma en esclavo de quién sí está dispuesto a renunciar a su deseo. Se entiende, mi temor a perderte, me pierde, me esclaviza. La otra persona, al estar dispuesta a renunciar a su deseo, es amo de la relación.

Durante 500 días Tom pasa por todas las situaciones que una pareja puede pasar, momentos tiernos, momentos divertidos, momentos simplemente cotidianos, peleas, reconciliaciones, planes y proyectos, conversaciones, silencios complicidades. Durante los 500 días magníficamente relatados por la cinta, Tom es esclavo de su deseo, Summer.

Sabiendo ésta situación, qué hacer? Porque si el amor es la guerra, mejor tener una estrategia, verdad? En la película “Hitch”, Will Smith es un “estratega” que instruye a sus clientes en la guerra del amor. Como un gurú de la seducción, Hitch fundamente su rabajo diciendo que ellos (los hombres) están perdidos, no sabiendo qué hacer, y que su trabajo consiste en darle la oportunidad a los buenos tipos de que sean conocidos y descubiertos. Sin dudas que parte de su estrategia consiste en lograr que el deseo de ellas sea esclavo del deseo de ellos, es decir, lograr que ellos puedan actuar como si pudieran renunciar fácilmente a su deseo, a fin de esclavizar el deseo de las “contrincantes”

Pero después de todo, si Mario Benedetti ha escrito una poesía sobre táctica y estrategia del amor, pues que decir, Mario Benedetti, si, el mismísimo Mario, dice: “mi táctica es hablarte y escucharte, construir con palabras un puente indestructible”. Por suerte como táctico, Benedetti es mucho más entretenido que Carlos Bilardo.

Pero Mario también tiene una estrategia: “mi estrategia es en cambio más profunda y más simple, mi estrategia es que un día cualquiera no sé cómo ni sé con qué pretexto por fin me necesites” Que me necesites ¡ es decir, que tu deseo no soporte la idea de perderme a mi como objeto de deseo! Astuto Mario, quizás bajo el disfraz de poetas se escondan los más feroces polemarcas del amor.

La película pone a Tom en el lugar de perder a Summer. Tom parece no resignarse, y declama que estaba equivocado, que el amor, es nada, y dispuesto a hacer un tango de su historia, por creer en el amor en un mundo de amores y relaciones líquidas.

Zygmunt Bauman nos advierte que en ésta posmodernidad que nos toca vivir las relaciones se han vuelto frágiles, desprendidas desechadas, efímeras, como si advirtiendo que no conviene ser esclavo de nadie, mejor no amor, o amar sin promesas, sin futuro, sin compromiso. Creo que hay que entender a Bauman correctamente, la crítica al amor líquido no debe implicar el volver a relaciones sólo formalmente estables, unidas por la costumbre, cementadas a fuerza de tradición y pecado.

Tom Hansem está de pie, viendo a Summer desde su lugar cómplice en la ciudad (una placita oculta adonde han pasado hermosos momentos) y entendiendo que se ha dejado llevar por la frustración de su deseo frustrado (dos veces frustrado, él y su deseo) recapacita, y le desea a Summer sinceramente que sea feliz. Que sea feliz con otro.

La película termina, y la angustia de Tom (y a esta altura, también la nuestra, los espectadores comprometidos e identificados con sus deseos) parece ser el final. Es el día 500, el verano ha terminado (ha terminado con “Summer”), y todo lo bueno de la vida parece esfumado. Tom asiste a una entrevista de trabajo y no ya el destino, pero sí las casualidades, lo ponen en la mirada de otra chica llamada Autumn. Y luego de quedar para un café, la chispa es evidente, y Tom vuelve su calendario a “Día 1”

La película comienza advirtiéndonos "this is not a love story, this is a story about love" es decir "esta no es una historia de amor, es una historia sobre el amor".

Y así es, mi táctica es advertir que el amor es compromiso, que el amor sigue siendo una buena idea, mi táctica es desechar la idea del amor esclavo, mi táctica es dejar que cada historia tenga su trama. En su propia película, Hitch dice que finalmente aprendió que no hay tácticas, y es verdad, solo debe haber respeto y libertad, disfrutar el momento único e irrepetible de la seducción, disfrutar de lo tierno y cotidiano de las relaciones largas, sufrir si corresponde, lo que corresponde y no más. No estoy de acuerdo con que “un clavo saca a otro clavo”. Nadie puede reemplazar a nadie, el deseo es astuto, sabe si le han cambiado la foto. Por lo que, venga, si no hay destino, al menos sí hay miles de casualidades que nos pueden llevar a otra persona, pero para ello, hay que estar dispuesto.

La estrategia es que no me necesites (perdón Mario pero no comparto tu estrategia), saber que en la esquina de la casualidad, alguien, seguro, te espera.

No importa si serán 500 días, 1000, u 8 días, lo que importa es que pase lo pase nunca renuncies a que hoy, puede ser un Día 1.