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viernes, 18 de abril de 2014

MUÑECAS RUSAS

El 2013 fue un buen año para la diplomacia rusa que logró intervenir con éxito en la cuestión Siria y dejó mal parado a los EEUU. Para muchos éste envión de su política exterior llevó al Kremlin a reforzar su apuesta en Ucrania. Pero debe haber algo más en éste conflicto que interese a los rusos.
Ucrania es un país que se desmembró de la antigua URSS y es independiente, pero sus relaciones con Rusia son grandes, no solo porque geopolíticamente es su vecino poderoso, sino porque su población está compuesta por muchos rusófonos, familias histórica y culturalmente unidas a Moscú. El conflicto se inició en Crimea, la antigua Cimeria que fue provincia romana y luego escenario de la Guerra de Crimea que enfrentó a Rusos y Turcos apoyados por, cuando no, Inglaterra y Francia. Crimea tiene es una península que se interna en el Mar Negro y tiene acceso al Mar Mediterraneo a través de Estambul. Claro, la importancia estratégica es clave y por eso en sus costas ancla la armada rusa. Es que Crimea pertenece a Ucarnia pero es una provincia que tiene autonomía y la base rusa se encuentra bajo un contrato de arriendo internacional.
Es por esto que Moscú necesita mantener una política de influencia permanente sobre Ucrania y cuando el presidente pro-ruso debió dejar el poder e manos de sectores vinculados a la Unión Europea, se encendieron todas las alarmas del Kremlin, que no puede permitir que Ucrania tenga mayor “muñeca” internacional.
Apelando a la autonomía de Crimea y a la población rusa de Ucrania, que dicho sea de paso, Ucrania quiere decir “pequeña Rusia”, Moscú alentó a estos últimos a levantarse contra la nueva dirigencia aportando además la presencia intimidante de sus unidades militares a la zona. Las respuestas de EEUU y la Unión Europea no se hicieron esperar, el gobierno de Obama lanzó duras sanciones contra Rusia al tiempo que Alemania acusaba a los rusos de expansionistas que quieren anexionar territorios de Ucrania. Para muchos medios, la guerra parece invitable. Y es cierto, miliacianos pro rusos han tomado edificios del gobierno local, se han producido combates y la tensión no es poca, porque Rusia se juega su influencia en la región y Obama desea revertir el mal paso sirio.

Desea Rusia anexionar territorios de Ucrania? Si esta fuera la hipótesis, el conflicto podría implicar un enfrentamiento que en verdad no reportaría nada positivo para los rusos, por más que logre cambiar las fronteras. Entonces el objetivo es otro, es tratar de mantener su influencia en la zona, para esto debió mostrar los dientes y mandar señales claras a Ucrania: la potencia de la zona es Moscú y no hay acercamiento o política en Ucrania que no sea visada por Moscú. Esto debería llevar a una mesa de negociaciones en la que sobre el tapete se respete la integridad del territorio de Ucrania, mientras que su gobierno se obligue a respetar las autonomías de la población pro-rusa de su país, especialmente en Crimea. Por debajo de la mesa Ucrania deberá aceptar que aun siendo justo el manejo de la destitución de imprudente, claro, siempre dentro de la “real politik” a la que obliga una potencia en determinadas circunstancias; a los rusos también les queda claro que Ucrania puede acercarse a la Unión Europea y deberán atender a ésta nueva realidad. En diplomacia, los conflictos pueden esconder otros conflictos en su interior, así como hay muñecas que  pueden esconder otras muñecas dentro, más pequeñas, más protegidas y quizás por eso más preciosas, como las muñecas rusas.


lunes, 24 de febrero de 2014

VENEZUELA EN SU LABERINTO

CASILDA, JUEVES 20 DE FEBRERO DE 2014. Es difícil pensar y resumir Venezuela en pocas líneas. Vive horas difíciles. Inflación, desabastecimiento, servicios públicos intermitentes y una fuerte inseguridad. El presidente Maduro afronta protestas masivas organizadas por estudiantes y aprovechadas por una oposición que alienta la caída de su gobierno, y la respuesta oficial ha sido, básicamente, reprimirla. Cómo se ha llegado a ésta situación? La llegada de Hugo Chaves al poder, en 1999, representando a sectores postergados y pauperizados de Venezuela tuvo como resultado el arribo del programa “socialismo siglo xxi”, un modelo que ha sido etiquetado de corte populista. Este programa ha chocado con el modelo de derecha que hasta entonces había manejado los destinos del país y de lo recursos petroleros. Distintas elecciones, siempre controvertidas por sus detractores, le fueron dando a Chaves la posibilidad de construir su visión de país. Al morir el líder el año pasado, su sucesor manifestó la idea de profundizar el modelo. La cuestión es si Maduro profundizó el modelo o radicalizó las diferencias.
En el 2002 un golpe de estado destituyó temporariamente a Hugo Chaves, a quien el apoyo popular lo devolvió a la magistratura. En 2013 Maduro asumió el poder con un 44% de apoyo, pero según encuestas recientes, ese apoyo está en un 23%. Es que los problemas económicos están afectando mayoritariamente a las clases bajas que ven licuado su sueldo y no consiguen además las mercaderías básicas, y sufren la inseguridad en las calles. Las rentas del petróleo, que vale decir que antes se las quedaban unos pocos empresarios, pasaron a las arcas públicas y  fueron empleadas para ayuda social necesaria, pero generaron poca estructura productiva, quizás un equilibrio en estos fines podría haber ayudado. Las decisiones respecto de las tasas y el tipo de cambio también contribuyeron a la crisis. El gobierno acusa golpe de mercados, la oposición acusa al régimen.
Toda construcción política democrática necesita ser legitimada primero en las urnas y el juego de la democracia requiere también la tolerancia de quienes deberán esperar su turno para poder llevar adelante sus ideas. Ahora, puede llegar un gobierno a imponer un modelo profundo con el solo argumento de su triunfo electoral o será necesario además otra legitimidad, la que se nutre y construye de acuerdos con las minorías? Puede la mayoría prescindir del resto cuando se trata de decisiones trascendentes como el modelo de país? Es indudable que en una sociedad plural hay diferencias y no hay que temer los desacuerdos, que de hecho son muchos, pero cuanto más importante la decisión política, más necesario será que la sociedad tenga pisos básicos de consensos.

Venezuela es un bocado apetitoso para propios y vecinos, a nadie escapa que el gobierno chavista dejó fuera de juego enormes intereses que pugnan por recuperar sus lugares de privilegio, así como intereses intrínsecos al gobierno luchan por mantener los propios. En el medio hay gente honesta e inocente que adhiere a uno otro sector. Al radicalizar las diferencias, al construir sin diálogo, Maduro ha radicalizado la oposición de los sectores medios y altos, que además son usados por aquellos que solo pretenden recuperar sus prebendas, generando a su vez una visión reducida y peyorativa de la visión total del chavismo; pero en la protestas también hay sectores humildes jaqueados por la crisis, algo que el régimen no lee. En un juego de suma cero unos ganan todo y otros pierden todo, en democracias presidencialistas fuertes no hay válvulas de escape como quizás se encuentren en un parlamentarismo que nos resulta ajeno a los americanos. Si Maduro piensa que es una situación que solo se resolverá acallando las protestas con violencia, que ya no se sabe si domina, entonces tiene los días contados y el mayor o menor tiempo que tenga se comprará con víctimas. Se necesita parar, se necesita encuentro y diálogo de todos, pues la caída del país los arrastrará a todos por igual. Quizás la intervención de los foros internacionales, a menudo ineficientes, pueda aportar una mediación. Es más que nada un deseo. Para un país hermano en momentos cruciales, atravesando un laberinto de fuego. 



sábado, 25 de enero de 2014

EL CAMBIO DE EJE SOBRE IRAN

El cambio de eje sobre IRAN Cerca de dos meses atrás ante la inminente intervención norteamericana en Siria la propuesta de Rusia de controlar, mediante la ONU, el desarme de armas químicas del gobierno Sirio propinó a EEUU una derrota diplomática memorable, y esta funcionó como catalizador de un cambio de perspectiva. En 1950 mediante la operación Ayax, EEUU promovió la caída del primer ministro iraní Mohammad Mossadeq, quien pretendía nacionalizar las participaciones petroleras británicas y estadounidenses, e instalaron en el poder al Shah Reza Pahlavi quien les devolvió sus intereses petroleros al tiempo que gobernaba despóticamente a través de la Savak, su policía política. Es cierto que también intentó una occidentalización de la sociedad iraní, sin embargo la pobreza, el descontento y la falta de legitimidad del Shah derivaron en la “Revolución islámica” que depuso a Pahlavi y llevó al poder a un clérigo, el célebre Ayatolah Jomeini. Estamos en 1979 y con el exilio del Shah en EEUU, los iraníes, arrastrados por el calor revolucionario, producen la toma de la Embajada en Teherán. A partir de allí, la confrontación fue permanente. EEUU apoyó a Irak en la guerra con Irán, y los iraníes jugaron con los soviéticos en la guerra fría. En los últimos años el enfrentamiento acumulaba sanciones económicas y financieras contra Irán y las respuestas verbales del Presidente Iraní Ahmadineyad, quien incluía vergonzosas opiniones acerca de la no existencia del Holocausto Judío y la desaparición del Estado de Israel, y el enfrentamiento con EEUU por su programa nuclear. Bush lo estigmatizó como uno de los países que integraban un eje del mal. Pero luego del incidente Sirio el eje cambió y Obama se acercó a Irán a través del nuevo presidente Hasán Rohaní. El reinicio de las relaciones entre estos países fue confirmado por la reapertura de la embajada británica en Teherán. EEUU y sus aliados negocian ahora con Irán, hablan, discuten su programa nuclear, sus relaciones políticas y comerciales. Sobre éste cambio de política internacional navega nuestro Protocolo con Irán en busca de aclarar el infamante ataque a la DAIA y la Embajada de Israel. La argumentada indignidad de tratar con el enemigo se choca de cara a la nueva realidad. El mundo habla con Irán e Irán con el mundo. No es solo Argentina quien dialoga con Irán. El Protocolo de Entendimiento es claramente deficiente, poco claro, un instrumento procesal de discutida valía. Sin embargo, en el marco de la nueva realidad configurada hace pocas semanas, quizás tan endeble instrumento, tenga una insospechada repercusión. Ha cambiado el eje, quizás cambien también las posibilidades, remotas por cierto, de encontrar justicia en un tema tan vital para nuestro país.