lunes, 8 de enero de 2018

JUEGOS DE GUERRA

Una palabra o un gesto, incluso hoy en día tan solo un twitt. Casi como un “efecto mariposa” (el aleteo de una mariposa en Brasil provoca un tifón en Texas, Edward Norton Lorenz) un simple comentario de de un líder mundial puede tener consecuencias insospechadas en otros países. Donald Trump declaró que reconoce (él, lo que implica EEUU) que la capital del Estado de Israel es Jerusalén, y que ha dado órdenes de iniciar el proceso de traslado de la Embajada (puede llevar años organizar ese nuevo emplazamiento). La respuesta no se hizo esperar y parte del mundo árabe y musulmán ya se ha pronunciado en contra de la decisión generando tensión y desequilibrio en una de las zonas más calientes del planeta, incluso en Palestina la organización Hamás ha pedido al pueblo una nueva  Intifada, es decir, el levantamiento en rebelión de los palestinos contra Israel. No está claro que esto suceda efectivamente, pero el llamamiento realizado es ya en sí mismo un hecho político grave. A espaldas de toda una construcción delicada del orden internacional en Medio Oriente, Trump irrumpió como un elefante en un bazar.
También debemos sumar a ésta historia que en los meses anteriores el Presidente Norteamericano inició una suerte de comedia dialéctica con el Autócrata de Corea del Norte en la cual ambos van subiendo el nivel de amenazas verbales y gestuales sobre un enfrentamiento armado, incluyendo las pruebas misilísticas de los Coreanos y los ejercicios navales y aeronáuticos de los estadounidenses, friccionado peligrosamente el límite entre los gestos y las provocaciones, que sabemos cuándo empezaron pero no dónde terminan.
Algunos atribuyen a estos gestos de Trump la evidencia de un desequilibrio mental del magnate devenido presidente, o a su soberbia o fanfarronería. Entiendo que no  es así. Detrás de cada acto de Trump se mueven los hilos de riesgos calculados en pos de objetivos internacionales y locales.
La cuestión Jerusalén puso al mundo Árabe en la situación de tomar posiciones, y con tan solo un gesto Trump logró ampliar una grieta entre Irán, que se opone a la declaración de Jerusalén como capital de Israe,) y Arabia Saudita, que tomó una postura condescendiente al ser tradicional aliado de EEUU; a su vez Arabia Saudita está fuertemente enfrentada a Irán, de hecho, ambos están beligerando a través de sus apoyos en la guerra civil de Yemen, recordando a los años de la guerra fría en los que EEUU y URSS lo hacía veladamente en Corea o Vietnam.
Recordemos ahora que Irán, Corea del Norte e Irak fueron declarados por EEUU en 2002 como el “Eje del Mal”, y un segundo eje puso en esa situación a Libia, Siria y Cuba. Tres de esos países fueron destrozados militarmente (Libia, Siria e Irak) y sobre los otros tres (Corea del Norte, Irán y Cuba), se mantienen las sanciones y municiones diplomáticas. Los influyentes complejos de producción bélica, agradecidos.
¿Son inocuos estos juegos diplomáticos? Ya vemos que hay tres países que pueden afirmar lo contrario. La pregunta es si estos juegos pueden repetirse con Irán y los Norcoreanos sin perjuicio tanto para estos países como para todo el mundo.
En el final de Guerra Fría la película “Juegos de Guerra” (“War Games”, 1983, dir. John Badham) propone, con una anticipación extraordinaria, que el sistema misilísitico defensivo de EEUU está bajo el control de WORP, una IA (inteligencia artificial) a quien denominan “Joshua” (que era el  nombre del hijo fallecido del creador de la IA, las referencias religiosas son obvias). Lo cierto es que Joshua toma un hackeo accidental del sistema como el inicio de un juego de estrategia bélica, y en un determinado momento lo considera real y se apresta a lanzar un ataque nuclear fulminante contra la URSS. Como toda IA, la clave está en que sus algoritmos les permite aprender por sí mismas y el protagonista, el adolescente hacker que inició el “juego de guerra” le pide a Joshua que aprenda a jugar “tres en línea o, para nosotros, ta-te-ti; la IA lo hace y concluye que es un juego donde no hay ganadores, luego revisa todas las posibilidades del juego de guerra que se disponía a lanzar y en todos sus análisis concluye lo mismo: toda opción de guerra que puede prever termina sin ganadores puesto que todo el mundo es destruido, y detiene el ataque. Joshua comunica a los humanos del bunker militar que la guerra es un juego extraño en el que “la mejor jugada para ganar, es no jugar”.
Y ahí están los líderes mundiales, jugando sus Juegos de Guerra para lograr poder, dinero, o prestigio, poniendo en el tablero a países y pueblos como si fueran piezas sacrificables cuyo dolor y sufrimiento son solo datos, meras frías estadísticas. Deberían saber ya, que hay otros muchos juegos que ganar como el hambre, la pobreza, la ecología, el desarrollo, en los que hay un marcador que remontar. Pero insisten en los Juegos de Guerra en los que todos, menos ellos, saben que la mejor jugada es no jugar.
  Por EMILIO ARDIANI.
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sábado, 16 de diciembre de 2017

LA COMUNIDAD DE LOS PRODIGIOS

Las relaciones entre Argentina y Cataluña son estrechas; pensemos en la gran cantidad de argentinos descendientes de catalanes que inmigraron a nuestro país, también catalán es Joan Manuel Serrat y Luis Eduardo Aute, o los escritores Carlos Ruis Zafón y Eduardo Mendoza, y los artistas inigualables como Picasso, Miró y Dalí, o el extraordinario arquitecto Antoni Gaudí, y los miembros de la Primera Junta de 1810 Joan Larreu (Juan Larrea) y  Domènec Matheu (Domingo Matheu); o Joan Alsina, destacado en las invasiones inglesas cuyo hijo Valentín Alsina y nieto Adolfo Alsina tuvieron una destacada actuación política, o Felipe Sentenach ingeniero, comerciante y comandante de milicias de origen catalán que se destacó en la resistencia contra las Invasiones Inglesas al Río de la Plata. Blai Perera y Morat (Blas Parera) es la mano catalana que puso música a nuestro himno nacional. Sangre catalana corre en nosotros, está en nuestras calles, libros de historia, comercios, cultura. No podemos sino sentir simpatía  por los catalanes. O por los gallegos, vascos, navarros, andaluces, en fin, por los españoles. La simpatía que nos generan no debe taparnos el análisis.
Cataluña es una de las nacionalidades históricas de España, fue Condado de la Marca Hispánica del Imperio Carolingio y cuando éste se desmembró en el siglo X, fue manteniendo su territorio gracias a sus redes feudales de vasallaje, Mientras tanto, gracias a la Reconquista Española, los reinos de Castilla y Aragon fueron unificando el territorio como reino de España al cual quedaría integrada. Los catalanes mantuvieron una cultura de autogobierno que ya en el siglo xx forjó la Mancomunidad Catalana, que dio paso a un Estatuto de Autonomía, que fue duramente reprimido durante la dictadura de Franco.  Recordemos también que con los Condes de Godó (por eso Barcelona es “la ciudad condal”) los catalanes produjeron su Revolución Industrial y de allí el desarrollo que tuvieron y que la distingue, junto con los vascos, del resto de España.
La vuelta de la democracia implicó una nueva Constitución en 1978, texto que contempla el reconocimiento a las nacionalidades históricas y de los cuales los catalanes realizaron aportes fundamentales a su texto y al reconocimiento de las Autonomías. En Cataluña y Andalucía se registraron los más altos porcentuales de apoyo a ésta Constitución.
Distintas instituciones en el mundo reconocen a España (por ejemplo en igualdad con Alemania) en cuanto a la amplitud de libertades en cuanto a derechos civiles de sus habitantes y respeto por las identidades nacionales dentro de su territorio.
La crisis económica de España, la discutible distribución de recursos que el gobierno español asigna a Cataluña pese a los aportes que la Autonomía genera, más un recorte a la reforma del Estatuto que había presentado la Generalitat para ser aprobado profundizaron la idea independentista catalana.
El principio de derecho de autodeterminación de los Pueblos es reconocido por el Derecho Internacional Público y Tratados Internacionales. Se fue formando en los nacionalismos del romanticismo y tiene una gran importancia a partir de los procesos de descolonización del siglo xx.
Tal derecho tiene una resonancia interna y una externa. La primera implica que dentro de un Estado, las nacionalidades que lo integran, y a las que se reconoce una fuerte identidad (que puede ser lingüística, territorial, cultural, etc) que la distingue de otros ciudadanos del Estado, tenga la posibilidad de que les sea reconocida su identidad y se les permita un desarrollo cultural, social, económico y político de acuerdo a tal identidad, que debe tener un correlato histórico y una magnitud reconocible. Desde éste punto de vista, España reconoce a sus Autonomías y Regiones los más amplios derechos posibles y compatibles con el resto del país y el gobierno central. Desde éste punto de vista, los catalanes son un ejemplo de derecho de autodeterminación de los pueblos reconocido en su faz interna.
Desde un punto de vista externo el derecho de autodeterminación de los pueblos se aplica principalmente por dos motivos. El primero de ellos se vincula a los procesos de descolonización. Se trata del derecho de aquellos pueblos sometidos al régimen colonial de separarse de la metrópolis, de independizarse. Ejemplo de estos casos son los países africanos que se independizaron de sus metrópolis europeas. El comité de Descolonización de ONU todavía tiene casos que analizar, como por ejemplo la Isla Diego García. Queda claro que no es el caso, Cataluña no es una nación colonia de España. Sí lo fue Argentina, el 25 de Mayo de 1810 es un claro ejemplo de autodeterminación de los pueblos, que se plasmó definitivamente en la independencia de 1816.
La segunda posibilidad de aplicación de derecho de autodeterminación de los Pueblos es que se trate de un pueblo que sea aplastado por el gobierno central, discriminado, atacado, sin derechos, quizás un ejemplo pueda serlo el pueblo Kurdo, y es por esto que están reclamando la independencia de Kurdistán. Si bien las relaciones entre la Generalitat (el gobierno de la Autonomía Catalana) y Madrid son más tensas que nunca, no puede pensarse seriamente que Cataluña es oprimida por el Gobierno Español, gobierno del que también forman parte los catalanes, eligiendo  representantes. Pero es verdad que Cataluña podría negociar mejoras a su Autonomía, quizás una de las posibles soluciones a diseñar.
Es verdad también que allí donde el derecho regula el espacio de lo que es legal y lo que no, se instala una frontera que ofrece también la posibilidad de discutir su ubicación. Estas límites a veces responden a justificaciones profundas basadas en valores esenciales a respetar, y veces responden convenciones construidas en interés de la sociedad. Debería haber espacio para que los españoles y catalanes debatan la situación, por eso no se entiende la represión a una votación de reglas equívocas y que ya había sido tachada de ilegal por la Justicia española; lo cierto es que hoy la independencia catalana colisiona con la Constitución española y los principios de la  Unión Europea.
En mi opinión grave error del gobierno de Mariano Rajoy que solo logró que una votación sin legalidad y de discutible sustento se transforme en un hecho político de gravedad institucional, imprimiendo a su gobierno el carácter de agresor y a los catalanes el carácter de víctimas, que ciertamente lo fueron.
El Rey Felipe, Jefe de Estado, se ha pronunciado con firmeza en contra de admitir cualquier posibilidad de independencia, y sabe en el fondo que también se está jugando la supervivencia del régimen monárquico español. España tiene a sus republicanos y la figura del Rey es respetada y cuestionado no ya en su persona sino en lo que representa; y Cataluña tiene tradición republicana.
Los motivos económicos en épocas de crisis siempre alientan a las regiones prósperas a desprenderse de quienes consideran una carga a su bienestar, pasa con Cataluña, al igual que los gauchos de Brasil se quejan de trabajar todo el año para que el norte de Brasil viva de carnaval y proponen la creación de un nuevo Estado de Río Grande do Sul, o en Italia donde el norte amenaza con separarse de los “perezosos” del sur para formar su propio estado de la Padania (llanura del río Po).
La posmodernidad ha favorecido el reconocimiento de las diferencias, de las minorías, de los pequeños relatos, de los “colectivos” de personas que se sienten postergados, y sin dudas que abona a la idea de que cada grupo persiga el reconocimiento, visibilidad y en términos de autonomía colectiva, la independencia. Pero adonde nos llevaría si los Estados comienzan a desmembrarse, si los poderes centrales se quiebran sumado a la crisis profunda del sistema representativo, sin dudas que a una nueva posibilidad de organizaciones políticas que quizás aun no vemos, como indica el filósofo italiano Paolo Virno, quien suma a la receta las posibilidades tecnológicas y augura una nueva esfera pública no-estatal.
¿Se conmoverán los vascos o los andaluces ante ésta avanzada catalana? ¿Podrá Madrid negociar con Cataluña un nuevo Estatut que mejore su Autonomía y satisfaga sus reclamos? ¿Cómo reaccionará Madrid si la Generalitat declara la independencia? ¿Qué dicen los otros catalanes, los que no están pertenecen al independentismo y que de momento solo se han expresado con un silencio? Preguntas difíciles para los próximos días, claves en el futuro de España, de la Unión Europea y en ésta “aldea global”, en el futuro de todos. Eduardo Mendoza escribió una brillante novela sobre Barcelona que se titula “La ciudad de los prodigios” y se sabe que los catalanes son altamente trabajadores, y para la gente de acción los milagros a veces son posibles, pero lo cierto es que la empresa independentista catalana parece sumamente difícil. Sería un verdadero prodigio.
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domingo, 27 de agosto de 2017

SE TRATA DE OTRO MERCADO NEGRO


Chloe Ayling es una modelo británica de 20 años y recibió una oferta de sesión fotográfica en Turín, Italia. La joven se presentó a la cita en la que, mientras un hombre la sujetaba, otro le aplicaba una inyección en un brazo que la desvaneció; fue alojada clandestinamente en una granja durante una semana. Durante ese lapso la red de trata había “ofertado” a Ayling en internet, informando sus datos físicos a los posibles “compradores”.
El delito de trata es un delito que ofende no solo a la víctima sino a todo el género humano, por lo que se lo considera un crimen de Lesa Humanidad; tal su gravedad, tiene la característica de ser imprescriptible, es decir, la acción penal no se extingue por el paso de los años.
En la carta emitida por ésta organización delictual al liberar a la joven una de las frases es una impactante advertencia: “Estás al tanto de tu valor en el mercado de la esclavitud humana y debes tomar nota que esto no es personal, es negocio”. Solemos pensar en la esclavitud como una práctica del pasado o el argumento de una película, pero lo cierto es que en la actualidad sigue presente con aberrante contundencia. El Protocolo de ONU para prevenir, reprimir y sancionar la Trata de Personas, especialmente Mujeres y Niños, define a éste delito como el reclutamiento, transporte, traslado, acogida o recepción de personas, bajo amenaza, o por el uso de la fuerza u otra forma de coerción, secuestro, fraude, engaño, abuso de poder o de una posición de vulnerabilidad, recibiendo pagos o beneficios, y para una persona tenga bajo su control a otra con el propósito de explotarla sexualmente, o mediante trabajos forzados, esclavitud, servidumbre o remoción de órganos. Analizando el complejo párrafo digamos que primero hay una captación de una persona, en forma violenta y/o engañosa; en segundo lugar produce su traslado a otro lugar, siendo muchas veces fuera del país ya que es un delito fuertemente transnacional, pero también se da dentro de las propias fronteras; en tercer lugar vemos que esa persona queda sometida a otra que la explota para obtener un beneficio, y finalmente en cuarto lugar, la finalidad de ésta captura es someter a dicha persona a explotación sexual o laboral, esclavitud o extracción de órganos para su venta clandestina.
De la lectura se infiere que la Trata de Personas requiere una organización de personas y recursos financieros, por eso se la considera una “red” y todos los intervinientes persiguen por su actuación un beneficio. Son objeto de “trata” con finalidad de explotación sexual especialmente mujeres y niños. Pero también son objeto de trata las personas sometidas a un sistema productivo de talleres en los que sus empleados y empleadas no pueden dejar las instalaciones, sometidos a un régimen de trabajo permanente, sin descanso ni remuneración, sin vida personal, sin posibilidad de escape.
Las estadísticas de ONU indican que un 53% de las personas objeto de trata son explotadas sexualmente, un 40% son explotadas en trabajos forzosos, y a un 0,3% le son extraídos los órganos (el resto se reparte en otras formas de explotación, como la servidumbre). En África y Oriente Medio la trata de niños llega a un 62%; en Europa y Asia Central la trata de adultos es del 82%, en el resto del mundo los porcentajes promedian entre 65-35 % adultos y niños.
En Argentina el Programa Nacional de Rescate y Acompañamiento de personas damnificadas por el delito de trata informa que desde su creación en 2008 se han rescatado y asistido a más de 11.000 víctimas. El 91% de ellas era mayores y el 9% menores; el 53% fue explotado laboralmente mientras que 46% fue explotado sexualmente (1% en otras formas de explotación); el 53% eran personas extranjeras explotadas en nuestro país y el 47% eran argentinas.
En la carta emitida por la red La Muerte Negra en relación a liberación de Chloe Ayling se informa que la decisión fue tomada porque es regla de la red no esclavizar a madres; es que luego de secuestrarla los captores se informaron que la joven era madre de una niña de 2 años, contraviniendo sus “reglas” y reforzando la idea de que se trata solo de “negocios”, hay una demanda y la red “La Muerte Negra” satisface una necesidad en el mercado. La mafia suele justificarse a sí misma como una cuestión de negocios que no es personal. Cuando el hombre deja de de ser un fin, cuando no reconocemos al otro y no lo vemos como alguien que nos interpela y reclama dignidad, lo cosificamos, lo transformamos en una cosa. Algo que se puede vender, porque también hay compradores.

MENTIRAS VERDADERAS

Siria, corazón de Medio Oriente y cuna de la humanidad, ha colapsado. La “primavera árabe” (inicio en 2010) abrió una puerta hacia sociedades más libres que fue aprovechada sin demoras por otros intereses. Bashar al Assad hijo, heredero del poder lo ejerció siempre como era habitual, con mano dura. Es que el gobierno sirio está en manos de musulmanes chiítas que en su propio país son minoría y las tensiones con los sirios sunnitas siempre fueron reprimidas. Pero a partir de de 2011 las tensiones se transformaron primero en resistencia armada y luego en guerra civil.
EEUU apoyó militarmente a los rebeldes de Siria, los “contras” que esta vez se oponen a Damasco como antes se oponían en Nicaragua o Irán. En medio de la disputa entre el gobierno y los rebeldes aparecieron los integristas musulmanes, los fanáticos de Estado Islámico que rápidamente se apoderaron de gran parte de las armas norteamericanas suministradas a los rebeldes y las usaron para apoyar su propia causa, la instalación de un califato propio que se formó tomando territorio sirio e iraquí.
Siria quedó dividida en tres partes, una bajo el dominio del gobierno de al Assad, otra en manos de los rebeldes opositores a Bashar al Assad y otra en manos de ISIS. Como suele suceder, toda la población atrapada en los distintos bastiones  sufriendo la guerra con las típicas atrocidades que sufren quienes viven en un territorio que ocupa un ejército, que recupera otro, que bombardea uno, que arrasa el otro. 8 millones de personas han abandonado sus hogares huyendo espantadas de los horrores de la guerra, 4 millones migraron dentro del país y otros cuatro huyeron a Europa.
Los jugadores internacionales juegan sus cartas: EEUU apoya a los rebeldes para derrocar al gobierno de Siria, y así las cosas marchaban hasta que apareció Putin con ansias de reposicionar a Rusia en el juego internacional y como tradicional aliado de los sirios, ya se puso manos a la obra en el apoyo a Al Assad. Desde que los rusos apoyan a Damasco, el gobierno empezó a ganar la pulseada tanto contra los rebeldes como contra Estado Islámico, recuperando mes a mes territorios y ciudades.
Pero así como la aparición en juego de Putin inclinó la balanza hacia Damasco, ha aparecido otro jugador en la mesa, el nuevo mandamás norteamericano Donald Trump que ni lerdo ni perezoso anunció que la guerra civil en Siria debe terminar y bombardeó una base de la aeronáutica siria. Nótese que primero EEUU y sus aliados hablaban de intervenir para desactivar Estado Islámico, operaciones militares que no lograban nada, hasta la aparición de Rusia. Es que el verdadero interés en Siria no son los terroristas, una excusa, sino Damasco, la cabeza de Al Assad. Por eso el cambio de enunciado que en realidad, blanquea la situación: van por el gobierno Sirio.
Pero el hombre debe dar razones de su actos y las naciones no escapan a ello; algo debía justificar un ataque directo al ejército sirio; las excusas para las intervenciones militares se han necesitado formalmente desde la antigüedad, por ejemplo, hasta Julio Cesar debió darlas al iniciar su Guerra de las Galias y su propio Senado debatió arduamente la legitimidad de estas operaciones. La lista de razones-excusas, por cierto, no es corta.
Las operaciones de bombardeo se iniciaron ante la acusación internacional al gobierno Sirio de emplear armas químicas contra los rebeldes y aquí nos empantanamos. Nadie puede dudar que el derecho humanitario aplicado a la guerra condena el uso de armas químicas, es más es una ofensa a la dignidad humana que el hombre le haga eso a otros hombres. En la Gran Guerra del 14 los combatientes de trincheras sufrían los atroces ataques de gas sarín que destroza el sistema nervioso humano; en la guerra de Vietnam Norteamérica también utilizó armas químicas como el temido napalm, chorros de fósforo líquido sobre las personas, y defoliantes sobre la selva y personas. Si toda guerra es un horror, la utilización de armas químicas nos lleva fuera de toda humanidad.
Pero el gobierno sirio negó haber utilizado armas químicas y aquí debemos decir que nadie está limpio ya que sin dudas el régimen de Al Assad es autoritario y represor, ha discriminado y eliminado a sus opositores y bien pudo haber realizado el acta que se le imputa. Por otro lado, son los propios norteamericanos a través del diario New York Times quienes descubrieron que la razón de la segunda Guerra del Golfo, en la que se tomó Irak y se depuso a Sadam Husein, fue una mentira realizada dolosamente ya que informe que tenía la inteligencia militar probaba que el supuesto uranio nigeriano para armas tácticas nucleares iraquíes  jamás había salido de Nigeria rumbo a Irak.
Siria, destruida
Cuál es la verdad, la anunciada por EEUU basada en informes emitidos por las ONGs que trabajan en el teatro de operaciones y que denuncian la atención a personas afectadas por un ataque de armas químicas o la versión que oponen desde Damasco según la cual Siria no utilizó armas químicas impugnando los informes por falsos, mostrando las supuestas deficiencias de las pruebas aportadas en las que se aprecia a una misma víctima declarando a las cámaras a la vez en dos ciudades distintas, o fotos de médicos atendiendo sin equipo para los casos de ataques químicos; por otra parte se denuncia el ataque de “falsa bandera”, un argumento que utilizado con frecuencia por los rusos y que de tanto uso convence poco.
La posmodernidad ha dado frutos como la posverdad, versiones desconectadas de los hechos e incluso hasta contrariadas por los hechos, pero que apelando a los sentimientos que inclinan a creer en esa apariencia de verdad, las aceptan sin crítica, sin razones ni pruebas. La posverdad es la verdad política que queremos oír y aceptar porque resulta cómodo y satisfactorio que esa información sea cierta y que es utilizada para manipular la opinión pública.
En la película norteamericana “Wag the dog” (Barri Levinson, 1997) un asesor de la Casa Blanca (De Niro) contrata a un productor de Holywood (Hoffman) para que invente y transmita, produciendo un show mediático, una guerra con Albania.
El título de la película fue traducido en España como “Cortina de Humo” y en Argentina como “Mentiras que matan”. Hoy no podemos asegurar si las mentiras verdaderas provienen de los rebeldes apoyados por EEUU o por Al Assad apoyado por Rusia, pero más allá de quien miente y quien no, la población siria sigue sufriendo y muriendo. Es que las mentiras verdaderas de la política internacional son mentiras que matan.

lunes, 12 de diciembre de 2016

CAMINANDO FUI LO QUE FUI


Nació brillante, y pudo ser el abogado que vistiera traje y caminara por el malecón con el bolsillo lleno de los contratos de los gringos que hacían negocios en la Habana; pero decidió no salvarse entre únicos e impares. Fidel Castro demostró su valía intelectual en su auto defensa en el juicio al que fue sometido por la frustrada toma del cuartel La Moncada, una pieza que gira con enorme lucidez en torno al derecho de resistencia a la opresión y del que resultará su famosa frase “la historia me absolverá”.
Si alguien espera que de una sentencia final sobre Fidel y la revolución cubana, éste no es el texto. Abundan otros en los que distintos autores pegan la etiqueta de santo o demonio, como si se pudiera resumir en una frase medio siglo de los más fuertes hechos políticos que, desde una pequeña isla en el Caribe, influyeron en el mundo entero. “Juran los que saben, que no saben nada pa´ entender lo tuyo … Habana”.
Es que es muy complejo analizar tantas décadas de un régimen, y más si se trata de hacer una balance de sumas y restas para ver el resultado final y dictaminar su suerte; sería una reducción improcedente y engañosa. Por ejemplo si se determina que se trata de un dictador se soslaya que Cuba tiene una de las más bajas tasas de mortalidad infantil, y una de las más altas de alfabetización; al contrario si la suma es positiva se ocultará que la oposición fue silenciada, los homosexuales encarcelados, los artículos cotidianos un lujo. Y en ningún caso haremos justicia. Es como mirar un gran cuadro a través del ojo de una cerradura y decir, viendo tan solo una parte de la pintura, si es bueno o malo.
La revolución cubana ha dado frutos dulces y amargos, seguramente la Cuba de hoy no es la soñada, es la que pudo ser con lo que les dejaron hacer. Es indudable que bloqueo feroz al que se sometió la isla tiene responsabilidad en muchas de las carencias de su sociedad; otras carencias habrá que buscarlas en su ineficiente sistema productivo.
No creo que haya que sacrificar la libertad en el altar de la igualdad, y tampoco viceversa. Es cierto, conciliar libertad e igualdad, la gran tensión a resolver en los sistemas políticos reales, es muy difícil.  Fidel construyó un régimen con libertades políticas disminuidas, donde toda disidencia se consideró traición, una autocracia aceptada sobre la base de una actualización cotidiana del ideario revolucionario en la que otras voces no eran admitidas.
Galeano reconoce en su texto “Fidel” que fue un rey sin corona, que hablaba mucho y no escuchaba a nadie y que el periodismo cubano ocultaba la realidad. Los balseros cubanos no son invento, son familias reales que se lanzaban al mar sin saber si llegarían a destino, arriesgándolo todo, y quien arriesga la vida es porque no tiene nada más que perder, tal la asfixiante situación para muchos, algunos de los cuales festejan hoy en Florida, su muerte.
Y están los otros, los muchos que hoy lo lloran, porque entienden que las carencias justifican la dignidad, los que ven en una sociedad con poca desigualdad, con cultura propia, con un sistema de salud envidiable, con una educación de niveles utópicos, una belleza que no se encuentra en el shopping ni se deposita en el banco.
Puerto Rico, otra isla del Caribe, optó por la solución diametralmente opuesta al renunciar a parte de su libertad para transformarse en un Estado asociado a EEUU; hoy el Estado boricua está quebrado, su representante mendigando en Washington y sus jóvenes con una ciudadanía altamente disminuida. No parece ser una realidad atractiva.
Fidel supo adaptarse y sobrevivir a invasiones como la de Bahía de los Cochinos, a terrorismo económico como el del Plan Mangosta de la CIA, exportó sus ideas a Angola, influyó en todo el mundo como una molesta piedra en el zapato de las potencias. Y también es el dictador, el autócrata, el de las libertades censuradas y las góndolas carentes. Es imposible poner una etiqueta a medio siglo de régimen. Hay que analizarlo, decir lo que está bien y lo que está mal, tomar como faro sus logros y no negar sus oscuridades para no replicarlas. Eso es analizar, dividir, pensar las cosas con equilibrio.
Luego sí, están las afiliaciones sentimentales, aquí todo vale. El carisma de Fidel aun hoy conmueve a gente que cree en las utopías y se puede abrazar desde éste lugar a un Fidel completo y heroico. Y también movilizará los odios, las repulsas, los que lo ven como un personaje nefasto, quizás como un necio responsable de un régimen que se califica de ineficiente y anacrónico. La figura de Fidel también acepta estos sentimientos, toda vez que alguien se posiciona de modo tan fuerte y distinto, sabe que pueden hacer de su ícono pedazos.
Ahora, como él mismo dijo, es el momento de la historia.


jueves, 22 de septiembre de 2016

ALGO DE PAZ, UN DÍA

El próximo 2 de de octubre de éste año no será un domingo cualquiera para los colombianos; la ciudadanía concurrirá a votar en el marco del plebiscito en el que se pone a consideración, por sí o no, los Acuerdos de La Habana que instrumentan el resultado de tres años de negociaciones entre el Gobierno y las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia).
Para que los mismos sean validados el número de votos por “Sí” debe superar al número de votos por el “No”, y alcanzar el piso del 13% del Padrón electoral. De acuerdo a la ley que lo regula el Plebiscito la consulta es un apoyo o rechazo de una decisión del Ejecutivo que es quien formula los términos de la consulta, que pese a impugnaciones, ha quedado firme.
La cuestión es compleja, el Presidente Juan Manuel Santos, impulsor de las negociaciones de paz apoya la validación de los Acuerdos, pero el ex presidente Álvaro Uribe se opone a los mismos. Si gana el “Si” los acuerdos resultarán convalidados y comenzará el proceso de implementación de una serie de medidas que implicarían el final del conflicto armado.
El conflicto se remonta a la mitad del siglo xx, en la década de 1950 y a partir del “Bogotazo” de 1948 Colombia se vio sacudida por violentos conflictos políticos entre liberales y conservadores; dicho período se denomina “La Violencia” e implicó más de 200.000 muertos y el desplazamiento de millones de habitantes. Al finalizar éste ciclo los partidos beligerantes llegaron a un acuerdo de alternancia en el poder que no incluyó reformas agrarias reclamadas por lo que muchos campesinos se sintieron defraudados y su descontento fue canalizado por grupos de “bandoleros” y simpatizantes con la revolución cubana que ante la avanzada anticomunista del continente se fueron concentrando en la Cordillera Central. Para los sesentas estos grupos fueron conformando una fuerza guerrillera que es el origen de las FARC.
Ocupantes de parte del territorio colombiano, las FARC llevan décadas de conflicto armado con el gobierno, realizando permanentes actos de terrorismo y secuestro de personas. Por su parte se denuncia que el Ejército colombiano ha procedido fuera de la ley en su lucha contra la guerrilla, incluyendo el rociamiento de grandes zonas naturales con peligrosos químicos defoliantes como el “agente naranja” utilizado en Vietnam.
Luego de más de medio siglo de conflicto armado han muerto 218.000 personas y 25.000 permanecen desaparecidas, el número de desplazados supera los 6.400.000 personas y se cuentan 21.000 personas secuestradas, 1754 víctimas de ofensas sexuales, y 11.000 personas fueron víctimas de minas antipersonales (que aun hoy no han sido desactivadas). Datos estremecedores que no calculan la pérdida de bienes ni de proyectos de vida. (datos revisables, claro, tomados  del “Registro único de Víctimas” y “Centro de Memoria Histórica Colombiano”).
Los Acuerdos de La Habana (documento de 297 hojas)  tendrían como efecto el cese bilateral de agresiones entre las Fuerzas Públicas y las FARC, dejación de las armas y desarticulación de los campamentos y paso a la institucionalización de los actores, la atención a la víctimas con la creación de un Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, que contribuye a la lucha contra la impunidad, con un sistema de sanciones muy controvertido por la inclusión de penas reparativas y no de prisión. La implementación de una importante reforma agraria que incluye redistribución de tierras e importantes programas de desarrollo para su explotación. Una reforma del sistema político que mejora la participación ciudadana, la creación de circunscripciones políticas temporales en las áreas afectadas con representación en el Congreso, reforma del sistema de voto y de partidos políticos con protección de los movimientos sociales. Otro punto importante es la erradicación de cultivos ilícitos, narcotráfico y consumo de drogas y por supuesto un compromiso por la eliminación de la violencia como forma de expresión política.
Las críticas, provenientes mayormente de la derecha colombiana, se centran en el estatus jurídico que derecho internacional que se da al Acuerdo para blindar su cumplimiento, al ropaje de plebiscito de la consulta que tildan de no obligatoria, también se objeta el acordar con una organización que, aseveran ha cometidos delitos humanos que quedarían impunes, tal es la opinión de Human Rights Watch, que se expide manifestando que los responsables de tales delitos, de ambas partes, pueden eludir la justicia sobre la base de la implementación de sanciones que excluyen la prisión o medidas similares. Uribe ha expresado contra los Acuerdos especialmente por la cuestión punitiva, reclamando penas de prisión efectiva.
La tensión se siente, Colombia necesita cerrar la hemorragia pero ésta última cuestión divide a su sociedad. La paz no puede construirse sin justicia y la cuestión para cada colombiano es si siente o no que el sistema de sanciones diseñado lo satisface. Quienes así lo crean votarán por el sí y al contrario, serán votos del no.  

jueves, 11 de agosto de 2016

DONALD TRUMP Y LA REBELIÓN DE ATLAS

Donald Trump, candidato republicano
La irrupción de Donald Trump en la política norteamericana fue recibida casi como chiste, como una excentricidad más del ultra-millonario de peinado ridículo; tan solo meses atrás al rey de los negocios inmobiliarios no se le daba posibilidad alguna en la carrera presidencial; sin embargo a medida que las elecciones primarias del partido republicano avanzaban se fue consolidando sobre sus adversarios, hasta dejarlos fuera de combate.
La figura de Atlas, colosal estatua ubicada en Manhatan, NY, sostiene sobre sus hombros al mundo. Para la autora Ayn Rand, el Titán representa a los empresarios, hombres que por mérito propio han logrado llegar a ser lo grande que son, y que se han cansado de sostener a otros. Y se rebela.
Ayn Rand
Las declaraciones de Trump son escandalosas pero, en mi opinión pensadas y calculadas. Sus furibundos comentarios contra los mejicanos, contra los musulmanes, contra todo tipo de refugiados encendieron las críticas y no se detuvo; continuó contra la patria financiera de Wall Street, contra la clase política, y las políticas de ayuda pública, contra la política internacional de
la Casa Blanca y hasta se dio lugar para realizar desagradables comentarios misóginos incluyendo a Hillary Clinton. Y Mientras las críticas arreciaban, tales comentarios dieron en el blanco: sumar primero a los pequeños y medianos grupos de descontentos de la sociedad norteamericana.
De pronto, quienes estaban sin trabajo vieron en los inmigrantes una competencia y en Trump un defensor que promete su expulsión; quienes sufrieron o se indignaron por los escándalos de las burbujas financieras y el rescate de los grandes bancos escucharon a Trump arremetiendo con dureza; quienes están en contra del gasto militar o de enviar soldados a morir en las guerras que el “Imperio” lleva fuera de sus fronteras aplaudieron al millonario que promete poner fin a tales empresas, quienes se molestan con la suba de impuestos para ayuda social ven en Trump a quien les promete borrar estos planes. Machistas y reaccionarios aplaudieron al candidato que pronunciaba peligrosas vulgaridades en las que se regocijaban. Sin tener nada en común, todos estos grupos de “enojados” o reaccionarios (dejemos “indignados” para otras expresiones política que son hasta incompatibles con estos grupos) se transformaron en el primer caudal electoral de Trump.
¿Qué ven los norteamericanos cuando ven a Trump? Ven al candidato que dice lo que su enojo quiere escuchar; pero siguió sumando votos porque también es un millonario exitoso y con un “raro” carisma que tiene seguidores personales. Cómo explicar la seducción de un personaje fanfarrón, despectivo, que mira de reojo y desde arriba, un rico que no pide permiso. El “ángel” del carisma no tiene explicación, se tiene o no se tiene y posiblemente los norteamericanos ven en Trump un fuerte anhelo de individualismo desbocado, un super hombre de acero verde de grandes méritos que promete acabar con muchas de sus frustraciones, y luce con el poder de lograrlo. ¿Ven en Donald Trump al Atlas rebelde de Ayn Rand, luchando por desembarazarse de las pesadas cadenas que ven muchos norteamericanos en su actual sistema social? Ésta mirada cosecha tantos elogios como viscerales críticas.  
En el ascenso de Trump también hay que contabilizar que sus dos contrincantes en el partido Republicano, Ted Cruz y Marco Rubio (a pesar de encarnar más fielmente que Trump la plataforma republicana) no lograron convencer como la opción de renovación del partido y de la política.
Zygmunt  Bauman
Sinuosas, las declaraciones de Trump son en muchos casos hasta contradictorias con su propio partido, encarnando de alguna manera una configuración de ideas que se va adaptando a los distintos recipientes de descontento sobre los que se vuelca como un líquido se adapta a los distintos envases posibles de una sociedad individualista, donde todo pasa y se transforma vertiginosamente, cambian los trabajos, las ideas, las relaciones, los nombres propios. Tal como Zygmun Bauman predijera, la Política de la Modernidad Líquida también lo es. 
En ésta sociedad posmoderna Trump emerge como el candidato que representa  al viejo pero actual individualismo feroz y egoísta ahora combinado con ésta nueva realidad, caracterizada por Bauman, mientras que Hillary Clinton, más tradicional, sea más sólida, o menos “líquida”. Probablemente sea una lucha que enfrente mucho más que a dos partidos políticos sino a dos maneras distintas de vivenciar los valores sociales.