miércoles, 8 de octubre de 2008

III Jornadas de Justicia de Faltas Municipales

He participado en la ciudad de Rosario de las III Jornadas de Justicia de Faltas Municipales, a las cuales concurrí con muchas expectativas de actualizar conocimientos y de alguna manera, dado el poco tiempo que tengo en el cargo, de poner a prueba la experiencia acumulada.
El resultado fue muy bueno al comprobar que muchos criterios de trabajo aplicados eran correctos, y porque sume además la experiencia de un montón de Jueces con años en el puesto.
Mas allá de lo estrictamente profesional, me traje la inmensa sensación de orgullo que sentí al ver a todos mis colegas defender la actividad con tanta pasión y argumentos; fue muy reconfortante ver que no estaba solo, que todos ellos no solo pensaban como yo, sino que lo hacían con enorme sentimiento, dignidad y provistos de estudiados argumentos y razones, todo de lo cual aprendí.
En momentos sociales tan difíciles fue realmente una carga positiva muy importante para mi oficina, uno puede apoyarse en los libros de estudio, en el resultado del trabajo diario, en la familia, pero si además puede sentirse orgulloso de su labor, y perteneciente a un grupo que siente lo mismo, todo se hace mucho más fácil.
Para quienes no son abogados ni están interiorizados en el tema la importancia de la Justicia Municipal de Faltas debe ser reconocida ya que involucra directamente la calidad de vida de los ciudadanos, y muchas veces, su vida misma; pensemos cuántas personas mueren por problemas de seguridad delictual y cuántas personas mueren víctimas de accidentes de tránsito. Jerarquizar la Justicia Municipal es jerarquizar el concepto de ciudadanía y mejorar la calidad de nuestra democracia.
Estas son las conclusiones de las Jornadas, las cuáles fueran publicadas en internet por el sitio red dike, cuyo link es :
http://www.reddike.com/site/index.php?option=com_content&view=category&id=91&Itemid=19

Ciudad de Rosario: 19 y 20 de Septiembre 2008
En Rosario a los 20 días del mes de setiembre del 2008, en el marco de las III Jornadas Nacionales de Justicia de Faltas Municipal, los Jueces, secretarios y funcionarios de la Justicia de Faltas de todo el país formulan las siguientes RECOMENDACIONES
· Consolidar la justicia municipal como organismo institucional esencial eindispensable de los gobiernos subprovinciales, en beneficio de las garantíasconstitucionales de la población local
· Propender hacia la constitución de órganos jurisdiccionales locales conautonomía política, institucional y financiera, inamovilidad e intangibilidadremunerativa, afirmando la naturaleza jurídica propia de la justicia municipal.
· Fomentar la constitución de asociaciones provinciales y regionales de juecesy funcionarios de la justicia municipal hacia la constitución de entidades demayor alcance asociativo.
· Revitalizar la justicia municipal en el entendimiento que ello coadyuva apotenciar las instituciones republicanas, que no se conciben de otro modo queno sea con tripartición independiente de funciones de gobierno.
· Promover la toma de conocimiento de riesgo del sujeto, como requisitoineludible para evitar las conductas contravencionales, a través de un procesoeducativo, preventivo y sancionatorio que se estructure sistemicamente en todos los niveles de la organización estatal.
· Promover la profundización de los estudios necesarios para determinar lasnotas características y definitorias de la naturaleza jurídica y de la raízpenal o administrativa de la justicia municipal, sin perjuicio de la aplicacióna nuestra disciplina del bloque constitucional federal en la organización y elprocedimiento de todos los órganos.
· Promover la incorporación de jueces municipales en los órganos consultivos ode diagramación de políticas sobre los temas que hacen a las problemáticas que juzga la justicia municipal, especialmente, en lo relacionado a la seguridad vial.

viernes, 22 de agosto de 2008

CAMPO, GOBIERNO Y RICHARD RORTY

Producción agrícola y retenciones. Gobierno Federal y región sojera. Ganancia y redistribución. Derechos individuales y Justicia social. Legisladores dudando entre el voto partidario y el voto por su provincia o su conciencia. En los últimos meses los argentinos vivimos pendientes de la resolución de un conflicto que directa o indirectamente nos involucra a todos. Ante esta serie de binomios entre los que se debate la sociedad surgen claramente dos posiciones, dos palabras, lealtad y justicia.
Cobos se debatió entre lo que se presentaba como un voto justo y la lealtad al equipo político al cual estaba integrado. Un diputado se debatió entre el voto a favor de las retenciones, planteado como justicia distributiva y la lealtad al pueblo de la provincia donde fue elegido; y en el caso de un senador, su lealtad a la provincia que representa.
Se han argumentado razones y se opusieron valores y sentimientos y, no obstante, el dilema era tan sutil que la resolución final fue mediante un desempate. Así de reñida fue la cuestión, en las Cámaras, y en las ideas.
Luego de escuchar infinitamente a cada parte, personalmente sigo sintiendo la sensación de que el debate político adeuda otra argumentación, alguna idea más que nos explique cuál fue el conflicto filosófico y político que jugó en el transfondo de las retenciones. No rechazo los argumentos vertidos, digo que hasta este momento, no me alcanzaron para entender satisfactoriamente que estaba pasando. No busco un argumento que justifique a una de las partes como la que tiene razón, busco entender el conflicto, más allá del ganador.
Hasta que, como mucho en la vida, casualmente me encontré con Richard Rorty. Encontré en su trabajo “La Justicia como lealtad ampliada” mi respuesta que me ayudó a comprender el por qué de los conflictos vividos. No quiero decir más que lo dicho, no es la verdad absoluta, no es suscribir a todo el sistema de Rorty, es una manera de entender la realidad desde una óptica.
En tiempos en que la filosofía analítica arrasaba en las universidades norteamericanas, Richard Rorty pateó el tablero y las expectativas en él puestas, y siguió su propio camino filosófico. No es el momento de analizar su obra, pero sí el de desafiar al lector a hacerlo. Ahora me quedaré con la idea subyacente en el trabajo referido.
Rorty plantea la siguiente situación: si un familiar, por ejemplo nuestro hijo, comete un delito y es perseguido por la policía, seguramente la mayoría no dudaría en tratar de protegerlo, brindar una coartada, o solucionar la situación de alguna manera que no implique su castigo. El problema aparece cuando producto de esta ayuda, un inocente es culpado, pues nos desgarraríamos en un conflicto entre “lealtad y justicia”. Pasando a un ejemplo más concreto, no tenemos problema (dice Rorty) en que nuestra producción de zapatillas se realice en el tercer mundo, es justo el desarrollo de los países emergentes, pero la situación cambia si eso implica la desocupación de esa mano de obra en nuestro país. Justicia. Lealtad. No será que lo que llamamos justicia no es otra cosa que un círculo de libertad mas amplio, con lo cual lo único en juego en este conflicto es una cuestión de lealtad? Así el dilema de las retenciones no tiene que ver ni con valores como la justicia ni la igualdad, simples nombres para designar un conflicto de lealtades.
Claro que no es fácil desprenderse de los paradigmas morales modernos, derivados la razón y no de los sentimientos
Es que para Rorty, la moral no es producto de una derivación racional universal, sino que se compromete con el sentir de un grupo de pertenencia, a la forma de vida que forja una identidad. Así entendida, el círculo de lealtades tiene implicancias muy importantes y explican la realidad desde una visión totalmente distinta. Cuanto más estrecho es el círculo, más densas son las valoraciones morales que compartimos, y estas se van atenuando a medida que se amplía el círculo de pertenencia.
Esta breve semblanza rortyana nos ayuda a entender el conflicto desatado por las retenciones, un conflicto de lealtades entre el círculo del agro y el círculo federal, entre la pertenencia a nuestro provincia y la pertenencia a un partido, entre la pertenencia a la amplia sociedad argentina sujeto de la redistribución y la más estrecha lealtad a los productores de la propia provincia, vecinos, amigos, parientes.
El conflicto de Cobos se resolvió por la lealtad a un círculo, el que lo cobijó en la provincia a la que volvió, por sobre el círculo más amplio, sea de una estructura partidaria de alianzas transversales, o el de unos supuestos destinatarios de la redistribución, difusos y tenues. La cuestión es un claro de ejemplo de un modo de entender la moral, de entender la vida de acuerdo a la tensión de nuestras distintas lealtades. En el fondo, ahí se redujo la cuestión. Al menos, poniéndonos por un rato los zapatos de Richard Rorty.